Ciudad de El Vaticano.- El papa León XIV lavó los pies a 12 sacerdotes durante la tradicional ceremonia del Jueves Santo en la Archibasílica de San Juan de Letrán, restableciendo una práctica que su predecesor había modificado.
El pontífice vertió agua de una jarra dorada sobre los pies de los religiosos, los secó con un paño blanco y los besó, en un gesto que calificó en su homilía como “gratuito y humilde” que revela “la verdadera omnipotencia de Dios”.
Entre los elegidos se encontraban 11 sacerdotes ordenados por León XIV el año pasado y el reverendo Renzo Chiesa, director del seminario mayor de la diócesis de Roma.
En su alocución, el papa subrayó que este acto de Jesús purifica tanto la imagen de Dios como la de la humanidad. “Tendemos a considerarnos poderosos cuando dominamos, victoriosos cuando destruimos a nuestros iguales”, afirmó, en línea con su rechazo a la guerra y la violencia.
La decisión de León XIV representa un retorno a la tradición anterior a 2013, cuando los papas realizaban el ritual únicamente con hombres católicos en la basílica romana. Francisco había introducido cambios al incluir a laicos, mujeres y personas de otras religiones, muchas veces en cárceles o centros de migrantes.
Con este gesto, el nuevo pontífice busca reforzar el rol y el aprecio hacia el clero católico. En contraste con las críticas frecuentes de su predecesor a la “cultura clerical”, León XIV ha expresado su preocupación por los sacerdotes en crisis y dedicó las intenciones de oración de abril a quienes enfrentan soledad, agotamiento o dudas.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
Relacionado