Washington, D.C.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó este miércoles las presiones sobre México al calificar como «una verdadera amenaza» para Texas, California y el país entero los problemas de agua y drenaje del gobierno mexicano. En un post en Truth Social, Trump compartió un video que muestra vertidos de aguas residuales en el Río Tijuana, acusando a México de enviar «millones de galones» de desechos sin tratar que contaminan comunidades fronterizas como Imperial Beach y Coronado en California. «México debe atender su problema de agua y drenaje inmediatamente», escribió el mandatario, exigiendo acción urgente para evitar riesgos sanitarios y ambientales.
Este nuevo señalamiento se suma a la disputa por el Tratado de Aguas de 1944, que regula el reparto de recursos hídricos de los ríos Colorado, Bravo y Tijuana. Trump reiteró que México adeuda más de 800.000 acre-pies (equivalentes a unos 986 millones de metros cúbicos) del ciclo 2020-2025, que concluyó en octubre. El lunes, amenazó con un arancel adicional del 5% a importaciones mexicanas si no se libera al menos 200.000 acre-pies (246 millones de metros cúbicos) antes del 31 de diciembre. Según el Departamento de Estado de EE.UU., el incumplimiento ha afectado gravemente a agricultores del Valle del Río Grande en Texas, donde la sequía ha reducido cosechas y ganado, con pérdidas estimadas en cientos de millones de dólares anuales.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, respondió en su conferencia matutina desde Palacio Nacional que México actúa conforme al tratado, que permite reprogramar entregas en casos de sequía extrema, como los cinco años consecutivos registrados entre 2020 y 2024. «No es cuestión de mala voluntad, sino de disponibilidad física del agua y limitaciones en la infraestructura de tuberías», explicó Sheinbaum, quien detalló que el ciclo actual exige 1.75 millones de acre-pies cada quinquenio, pero México ha entregado solo la mitad debido a la menor escorrentía en tributarios como el Conchos y el San Diego.
Añadió que este año, con lluvias más abundantes, se ha superado el promedio histórico de envíos, y que tres propuestas técnicas se presentaron en reuniones virtuales con funcionarios estadounidenses, incluyendo al secretario de Agricultura Brooke Rollins y al subsecretario de Estado Roberto Velasco.
Las negociaciones, iniciadas el martes y continuadas este jueves, buscan un acuerdo que no comprometa el consumo humano ni la agricultura en estados mexicanos como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. Sheinbaum exhortó a la paciencia: «Confío en que lleguemos a un pacto beneficioso para ambos, reconociendo la cantidad de agua disponible y nuestras necesidades mutuas». Expertos de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) destacan que el tratado incluye minutas flexibles para ajustes climáticos, pero advierten que el cambio climático ha reducido flujos en un 52% en el Río Bravo, según un estudio de World Wildlife Fund.
El conflicto no es nuevo: en marzo, EE.UU. negó por primera vez una solicitud mexicana de agua del Colorado para Tijuana, citando el déficit.
En abril y noviembre, Trump ya había invocado aranceles, lo que llevó a entregas parciales mexicanas. Paralelamente, el problema de aguas negras en Tijuana persiste por fallas en plantas de tratamiento; Baja California construyó una con apoyo militar, pero requiere inversión bilateral para expandirla, ya que 25-150 millones de galones diarios cruzan la frontera, cerrando playas y afectando a los Navy SEALs en entrenamientos.
Senadores texanos Ted Cruz y John Cornyn impulsan una ley para suspender envíos de agua a México y vincularlo al TMEC, elevando la apuesta económica. México rechaza renegociar el tratado de 1944, considerado un modelo de cooperación, y prioriza minutas adicionales. Analistas prevén que un acuerdo se anuncie pronto, pero la tensión subraya la vulnerabilidad fronteriza ante sequías prolongadas, con impactos en 18% de tierras agrícolas en Nuevo México y Texas.
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