Washington, D.C. – En una extensa entrevista concedida este miércoles en la Casa Blanca a periodistas de The New York Times, el presidente Donald Trump aseguró que ha disuadido personalmente al líder chino Xi Jinping de cualquier acción militar contra Taiwán, afirmando que el dirigente asiático no se atrevería a intentarlo mientras él ocupe la presidencia.
“Le he expresado que me disgustaría mucho que lo hiciera, y no creo que lo haga. Espero que no lo haga”, declaró Trump cuando un periodista le recordó que Xi considera a Taiwán una amenaza separatista para China. Ante la pregunta de si Pekín podría aprovechar la coyuntura actual para atacar o asfixiar económicamente a la isla, el mandatario fue tajante: “Puede que lo haga después de que tengamos otro presidente, pero no creo que lo haga conmigo como presidente”.
Estas declaraciones se enmarcan en un contexto de tensiones geopolíticas, donde Trump también rechazó la idea de que líderes como Xi o Vladimir Putin pudieran invocar argumentos similares a los suyos para justificar expansiones territoriales. En un ejemplo ilustrativo, el presidente aludió a hipotéticos flujos migratorios descontrolados: “No tuviste las cárceles de Taiwán abiertas y la gente vertiéndose en China, o criminales y otros vertiéndose en Rusia”, frase que subraya su visión de que las normas internacionales no deben limitar a las superpotencias de manera simétrica.
En el ámbito doméstico, Trump defendió una visión expansiva de los poderes presidenciales, limitados solo por “mi propia moralidad y mi propia mente”. Cuestionado sobre el alcance judicial para frenar su agenda –desde el despliegue de la Guardia Nacional en ciudades hasta la imposición de aranceles–, respondió que los jueces solo pueden restringirlo “en determinadas circunstancias”. Anticipándose a posibles fallos adversos de la Corte Suprema sobre sus aranceles de emergencia, sugirió alternativas como reclasificarlos como “derechos de licencia”.
Además, reiteró su disposición a invocar la Ley de Insurrección para desplegar tropas federales en territorio estadounidense o federalizar unidades de la Guardia Nacional si lo considera necesario para restaurar “la ley y el orden”. “Hasta ahora, no he sentido realmente la necesidad de hacerlo”, precisó.
En política exterior, Trump abordó la situación en Venezuela, donde admitió que la implicación estadounidense podría prolongarse “durante años”. Este comentario influyó en una votación senatorial el jueves, donde el Senado acordó debatir una resolución para limitar el uso de fuerza militar en el país sudamericano, impulsada por el republicano Rand Paul.
La entrevista, que duró casi dos horas en el Despacho Oval, reveló a un Trump enérgico y confiado en su autoridad global, desestimando tratados como el último acuerdo de control nuclear con Rusia, a punto de expirar, y reivindicando su rol en la OTAN y la guerra en Ucrania.
Los periodistas que condujeron la entrevista fueron David E. Sanger, veterano reportero de seguridad nacional con más de cuatro décadas en The New York Times y autor de cuatro libros sobre política exterior; Tyler Pager, corresponsal en la Casa Blanca especializado en la cobertura del presidente Trump y su administración; Katie Rogers, también corresponsal en la Casa Blanca enfocada en el mandatario; y Zolan Kanno-Youngs, corresponsal que cubre noticias relacionadas con Trump y el gobierno.
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