WASHINGTON, D.C.— Un día después de la histórica operación militar estadounidense que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas, el mandatario Donald Trump escaló su retórica expansiva en el hemisferio occidental. El domingo, renovó sus demandas para que Estados Unidos asuma el control de Groenlandia por motivos de seguridad nacional, amenazó con posibles acciones militares contra Colombia por su rol en el narcotráfico global y predijo el inminente colapso del régimen cubano, mientras su secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que La Habana está “en muchos problemas”.
Estas declaraciones, emitidas mientras Trump regresaba a Washington desde su residencia en Florida, subrayan el ambicioso objetivo de su segundo mandato: restaurar la “preeminencia estadounidense” en el hemisferio, tal como lo estableció en su Estrategia de Seguridad Nacional publicada el mes pasado. Invocando explícitamente la Doctrina Monroe de 1823 —que rechazaba la intromisión europea en América— y el Corolario Roosevelt, que justificó intervenciones estadounidenses a inicios del siglo XX, Trump incluso bromeó con que algunos ahora llaman a su enfoque la “Doctrina Donroe”.
“El presidente Trump no tiene derecho a anexar territorio danés”, afirmó. Recordó que Dinamarca, aliado en la OTAN, ya otorga amplio acceso a bases estadounidenses en Groenlandia mediante acuerdos de defensa vigentes y urgió a Washington a “dejar de amenazar a un aliado históricamente cercano”. La Unión Europea respaldó a Copenhague con una declaración conjunta que también condenó la intervención en Venezuela.
El gobierno cubano confirmó que 32 de sus elementos murieron durante la operación. Trump pronosticó un colapso económico: “Va a caer definitivamente”, al perder el petróleo subsidiado venezolano.
Estas posturas reviven fantasmas del intervencionismo histórico y generan alarma global. La pregunta que resuena: tras Venezuela, ¿quién sigue en la mira de la “Doctrina Donroe”?



