Ciudad de México.- Tras la operación militar estadounidense que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro el 3 de enero y lo trasladó a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, Donald Trump ha intensado sus advertencias contra los cárteles mexicanos, insinuando posibles acciones unilaterales.
Sin embargo, ni el gobierno de Claudia Sheinbaum ni analistas consideran probable una intervención en México. La presidenta mexicana minimizó los riesgos este lunes: “No veo riesgos. Hay coordinación, hay colaboración con el gobierno de los Estados Unidos”, declaró, según reportes de prensa. Insistió en que “la delincuencia organizada no se resuelve con una intervención” y defendió la soberanía nacional.
Expertos coinciden en que México difiere radicalmente de Venezuela. La exembajadora Martha Bárcena destacó la legitimidad democrática de Sheinbaum, la vital relación comercial —México es el principal socio de EE.UU.— y el reconocimiento del secretario de Estado Marco Rubio sobre el alto nivel de cooperación antinarcóticos.
Ante la revisión del T-MEC este año, se prevén más presiones: posibles aranceles, demandas de mayor acceso para agencias estadounidenses o restricciones al envío de petróleo mexicano a Cuba. El exembajador Arturo Sarukhán alertó que apoyar a Maduro o La Habana “podría costarle muy caro a México”.
Aunque nadie descarta del todo una decisión imprevisible de Trump —“Estados Unidos no funciona bajo la lógica de la racionalidad”, apuntó Pérez Ricart—, las posibilidades de intervención militar se ven escasas por costos logísticos, riesgos y beneficios nulos frente a la eficacia de las amenazas verbales.
La captura de Maduro ha generado celebraciones en el exilio venezolano y protestas en Caracas, dividiendo la región y avivando tensiones hemisféricas. (Con información de Los Angeles Times).



