Caracas, Venezuela. – La captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas especiales estadounidenses en una operación relámpago esta madrugada ha generado especulaciones sobre una posible traición interna en las Fuerzas Armadas venezolanas, que no opusieron resistencia significativa pese a la lealtad pública proclamada por el alto mando.
Fuentes periodísticas y analistas señalan la rapidez y precisión del operativo –que incluyó ataques a instalaciones militares y la extracción directa de Maduro de una residencia en Fuerte Tiuna– como indicio de inteligencia interna. Medios como EL PAÍS y Fox News destacan que “todavía no se sabe si el dictador fue traicionado” o si hubo coordinación con elementos locales, motivados posiblemente por la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por Washington.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y Diosdado Cabello condenaron la “agresión imperialista” y reiteraron la consigna “leales siempre, traidores nunca”. Sin embargo, la inactividad de sistemas antiaéreos como los S-300 rusos y la ausencia de confrontación mayor alimentan rumores en redes sociales y círculos opositores de una fractura en el chavismo.
Oficialmente, el gobierno interino liderado por la vicepresidenta Delcy Rodríguez declara estado de conmoción y exige la liberación de Maduro, quien enfrenta cargos por narcoterrorismo en Nueva York. La Casa Blanca, por su parte, celebra la operación como un éxito contra el “Cártel de los Soles”.
Hasta ahora, no hay confirmación oficial de traición, pero la facilidad del ataque pone en entredicho la unidad cívico-militar que Maduro promovía como pilar de su régimen. La incertidumbre domina en Venezuela mientras EE.UU. anuncia que “gobernará” el país hasta una transición.
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