Una potente tormenta solar de nivel severo azotó este miércoles el campo magnético terrestre, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, que emitió alertas a operadores de infraestructuras clave para prevenir interrupciones. El evento, el más intenso de lo que va del año, podría extenderse hasta la noche y provocar auroras visibles en latitudes bajas.
El Centro de Predicción del Clima Espacial de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica detectó el paso del núcleo de la tormenta geomagnética sobre la Tierra en las primeras horas de este 12 de noviembre. Clasificada como nivel cuatro en una escala que va de uno a cinco, esta perturbación alcanza una intensidad ocho veces superior a la habitual, con fluctuaciones que podrían intensificarse si el campo magnético solar gira en dirección contraria al terrestre.
Especialistas del organismo explicaron que las partículas expulsadas por una erupción solar, la más fuerte registrada en 2025, tardaron horas en llegar al planeta y ahora generan variaciones en el magnetismo global. Estas alteraciones duran desde horas hasta días, dependiendo de la llegada de remanentes solares, y ya han elevado el índice de tormenta a cuatro, lo que implica riesgos moderados a altos para sistemas dependientes de la electricidad y las señales satelitales.
Tres eventos solares consecutivos amenazan el equilibrio magnético
No se trata de un incidente aislado: la Tierra enfrenta el embate de tres tormentas solares en secuencia, con las dos primeras ya activas y la tercera, la más energética, prevista para las 17 horas tiempo universal coordinado. Meteorólogos del centro de predicción calcularon que esta última podría desencadenar picos adicionales de actividad, alternando entre niveles bajos y severos a lo largo del día.
El Instituto Geográfico Nacional de España, en su análisis de fenómenos similares, describió estas tormentas como aumentos abruptos de partículas que alteran la magnetosfera, el escudo protector del planeta. En casos extremos, como este, el impacto se siente en todo el hemisferio, con reportes iniciales de auroras boreales avistadas hasta en el sur de Estados Unidos, incluyendo Florida, un fenómeno inusual que resalta la magnitud del evento.
Ante la amenaza, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica notificó a autoridades y empresas responsables de infraestructuras críticas, como redes eléctricas y satélites, para que implementen protocolos de mitigación. Los expertos advirtieron sobre posibles fluctuaciones en el voltaje que podrían sobrecargar transformadores, aunque medidas como desconexiones selectivas han evitado fallos mayores en eventos pasados.
En el ámbito satelital, se esperan anomalías en la orientación y el funcionamiento de naves espaciales, lo que afecta servicios de navegación y telecomunicaciones. Países del hemisferio norte, más expuestos, han activado planes de contingencia, mientras que en Europa y América Latina se monitorean posibles interferencias en el posicionamiento global. La tormenta, que comenzó con alertas menores hace días, alcanzó su pico esta madrugada y se prevé que decrezca hacia la medianoche, aunque remanentes podrían prolongar las efectos hasta el jueves.



