Una peligrosa y extensa tormenta invernal azota Estados Unidos, dejando un saldo preliminar de al menos diecisiete personas fallecidas y a cientos de miles de hogares sin suministro eléctrico. El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha emitido alertas por «condiciones potencialmente mortales» que se extienden desde Texas hasta Nueva Inglaterra, provocando el cierre de escuelas y carreteras y la cancelación de miles de vuelos.
El fenómeno, impulsado por una masa de aire polar, ha generado nevadas intensas, granizo y lluvia helada, afectando a más de la mitad de la población estadounidense, unos 180 millones de personas. Las autoridades han reportado muertes relacionadas con el clima en varios estados, incluyendo dos por hipotermia confirmadas en Luisiana, y otras fatalidades en Texas, Tennessee, Kansas y Pensilvania. En la ciudad de Nueva York se investigan cinco decesos por causas aún no determinadas, pero relacionadas con el frío extremo.
Hasta el domingo por la tarde, más de 800,000 hogares permanecían sin electricidad. Desde el inicio de la emergencia, se han cancelado más de veinticinco mil vuelos. Expertos advierten que el hielo representa un peligro significativo, con potencial para dañar infraestructura eléctrica y hacer intransitables las carreteras.
Casi la mitad de los estados han declarado emergencias. Gobernadores como Kathy Hochul, en Nueva York, han instado a la población a permanecer en sus casas. El NWS pronostica que las condiciones gélidas y peligrosas persistirán hasta principios de febrero.