Cali, Colombia.- Un potente sismo de magnitud 7.4 sacudió el centro y occidente de Colombia la mañana de este lunes 10 de agosto de 2026, convirtiéndose en el movimiento telúrico de mayor intensidad registrado en el país durante la última década. El fenómeno generó momentos de pánico masivo, la evacuación inmediata de edificios públicos y residenciales, así como graves afectaciones estructurales en varias ciudades del territorio nacional.
De acuerdo con el reporte oficial del Servicio Geológico Colombiano, el movimiento telúrico se registró a las 07:34 horas, tiempo local, situando el epicentro en el departamento del Chocó, específicamente en las inmediaciones del municipio de San José del Palmar. El sismo, que tuvo una profundidad intermedia y una duración prolongada, se percibió con fuerza en diversas regiones colombianas, incluyendo ciudades densamente pobladas como Cali, Pereira, Manizales y la capital del país, Bogotá, además de generar percepciones en países vecinos como Ecuador y Panamá.
Los primeros balances preliminares de las autoridades de emergencia y gobiernos locales confirmaron la muerte de al menos veinticinco personas, cifra que podría incrementarse en las próximas horas debido a las labores de rescate que se realizan en zonas críticas. En Cali, las autoridades municipales reportaron el colapso de al menos veinticinco estructuras y edificios, entre ellos complejos comerciales y hoteles como el motel Molino Rojo, donde equipos de rescate buscan a personas que permanecen atrapadas bajo los escombros.
Por su parte, ciudades como Pereira y Manizales también sufrieron daños considerables en su infraestructura urbana. En Manizales, los reportes ciudadanos y de medios locales indicaron que parte de las fachadas de varios inmuebles colapsaron y la cúpula de la Catedral Basílica Metropolitana sufrió graves afectaciones estructurales. Asimismo, la gobernación del Chocó confirmó daños materiales severos y personas lesionadas en Quibdó, mientras que la Aeronáutica Civil informó sobre cierres preventivos e inspecciones técnicas en al menos seis aeropuertos del país ante posibles daños en sus instalaciones.
Ante la magnitud de la emergencia, el presidente de la república, Abelardo de la Espriella, y los diferentes alcaldes de las zonas afectadas activaron de manera inmediata los Puestos de Mando Unificado para coordinar el envío de rescatistas, evaluar los daños viales por deslaves —como los reportados en la carretera entre Cali y Loboguerrero— y brindar atención humanitaria a la población damnificada. Por su parte, capitales como Bogotá enviaron brigadas especializadas de apoyo para colaborar en las labores de auxilio y búsqueda en el occidente colombiano.



