Nueva York, EE.UU.- El conflicto en Oriente Medio ha provocado que el precio del galón de diésel alcance los 6.52 dólares —lo que equivale a 1.72 dólares por litro—, registrando un incremento del 73 por ciento en comparación con los 3.77 dólares que costaba antes del inicio de la guerra con Irán.
Este repunte ha generado gran preocupación entre los candidatos del Partido Republicano en Estados Unidos, particularmente en estados agrícolas como Iowa y Michigan, cuyos representantes han solicitado prohibir las exportaciones de diésel refinado para incrementar el inventario interno. Aunque el presidente Donald Trump manifestó su respaldo a esta clase de medidas, integrantes de su gabinete como el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, señalaron que no se prevé aplicar una prohibición total de cero exportaciones.
La propuesta divide a la clase política estadounidense. Mientras senadores republicanos como Chuck Grassley y John Thune defienden frenar la salida del combustible al extranjero, analistas económicos y asociaciones como el American Petroleum Institute advierten que una prohibición de esta naturaleza generaría un impacto negativo, provocando un aumento en los precios de los alimentos y combustibles, e incluso elevando drásticamente las probabilidades de una recesión global al colapsar la cadena de suministro internacional.
El encarecimiento del diésel responde a una confluencia de factores derivados de la guerra, entre los que destacan el cierre del estrecho de Ormuz —que retiró del mercado cerca del 20 por ciento del petróleo mundial— y los ataques ucranianos contra refinerías en Rusia, los cuales sacaron de circulación entre 800 mil y un millón de barriles diarios de diésel. Expertos en energía advierten que aplicar controles estrictos o regulaciones extremas podría dañar de forma irreversible la industria de combustibles fósiles en el largo plazo.



