Los Ángeles, California.- Un reporte del diario estadounidense Los Angeles Times reveló que agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) han participado en al menos tres operativos contra el narcotráfico en el estado de Chihuahua durante 2026, lo que ha desatado un fuerte debate sobre la soberanía mexicana y la colaboración bilateral en materia de seguridad.
El incidente que sacó a la luz esta información ocurrió el fin de semana pasado, cuando dos estadounidenses y dos investigadores mexicanos murieron en un accidente vehicular al regresar de una redada en una zona montañosa del municipio de Morelos, en Chihuahua. Según fuentes consultadas por el periódico, los estadounidenses eran agentes de la CIA y formaban parte de un equipo que destruyó laboratorios clandestinos de drogas, probablemente de metanfetaminas, vinculados al crimen organizado.
Cuatro agentes, no dos
El Los Angeles Times precisó que en esa operación no participaron solo dos estadounidenses, como se informó inicialmente, sino al menos cuatro agentes de la CIA. Estos operativos se realizaron en coordinación con autoridades estatales de Chihuahua, y los agentes estadounidenses incluso portaban uniformes de la Agencia Estatal de Investigación para pasar desapercibidos. La redada del domingo sería la tercera de este tipo en lo que va del año en territorio chihuahuense.
Fuentes anónimas familiarizadas con el caso indicaron que la participación de la CIA incluyó tareas de inteligencia, vigilancia y apoyo directo en el terreno, no solo labores de asesoría o entrenamiento, como inicialmente sugirieron algunas versiones de las autoridades estatales.
Reacciones en México y tensiones bilaterales
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su molestia ante el hecho y ordenó una investigación exhaustiva. Afirmó que el gobierno federal no fue informado de la presencia de personal de inteligencia estadounidense en operaciones de campo y consideró que esta acción podría violar la Constitución mexicana y la ley de seguridad nacional. Sheinbaum incluso evaluó posibles sanciones contra el gobierno del estado de Chihuahua por permitir esta colaboración sin autorización federal.
Por su parte, el procurador de Chihuahua, César Jáuregui, presentó una versión diferente: describió a los estadounidenses como “instructores” que participaban en intercambios de entrenamiento rutinarios y no en acciones directas. Esta contradicción entre autoridades estatales y federales ha profundizado la confusión y ha generado críticas por falta de coordinación interna.
El embajador de Estados Unidos en México, Ron Johnson —quien tiene antecedentes en la CIA—, inicialmente identificó a las víctimas como personal de la embajada, sin mencionar su adscripción a la agencia de inteligencia.
Mayor involucramiento estadounidense
El reporte del Los Angeles Times llega en un momento de creciente presión de la administración del presidente Donald Trump para intensificar la lucha contra los cárteles de la droga, a los que ha calificado como una amenaza prioritaria. Expertos señalan que la CIA ha ampliado sus operaciones de inteligencia y apoyo antidrogas en México y otros países de América Latina, incluyendo vuelos de vigilancia y colaboración más cercana con fuerzas locales.
Sin embargo, esta mayor presencia genera inquietud en México, donde históricamente cualquier intervención directa de agencias estadounidenses en territorio nacional ha sido vista como una posible violación a la soberanía. Analistas recuerdan que la cooperación en seguridad entre ambos países suele canalizarse a través de mecanismos bilaterales formales, como la Iniciativa Mérida, y no mediante acciones encubiertas sin conocimiento del gobierno federal.
Implicaciones y preguntas pendientes
Hasta el momento, ni la CIA ni el gobierno estadounidense han confirmado oficialmente la participación de sus agentes en los operativos, citando la sensibilidad del asunto. En México, la Fiscalía General de la República y otras instancias investigan si se incurrió en alguna irregularidad legal.
El caso ha puesto en evidencia las tensiones inherentes a la relación bilateral: por un lado, la necesidad compartida de combatir al poderoso crimen organizado que opera en la región fronteriza; por el otro, la defensa mexicana de su autonomía y el rechazo a operaciones que puedan interpretarse como injerencia extranjera.
Mientras las investigaciones avanzan, el incidente deja varias interrogantes abiertas: ¿cuál es el alcance real de la colaboración entre autoridades estatales mexicanas y agencias de inteligencia estadounidenses? ¿Se repetirá este tipo de operaciones en el futuro? Y, sobre todo, ¿cómo equilibrarán ambos gobiernos la lucha contra el narcotráfico sin comprometer la soberanía ni la confianza mutua?
El reporte del Los Angeles Times ha puesto sobre la mesa un tema delicado que, sin duda, marcará la agenda de seguridad entre México y Estados Unidos en los próximos meses.



