En el contexto de la inseguridad y la corrupción endémica que azota a México, la serie de reportajes Soldados del Huachicol, publicada por Aristegui Noticias, emerge como un golpe periodístico de alto impacto. Esta investigación, liderada por periodistas como Lilia Saúl, Sebastián Barragán, Juan Omar Fierro y Brandon Celaya, expone una red criminal de contrabando de combustible —conocido como «huachicol fiscal»— en la que altos mandos de las Fuerzas Armadas mexicanas juegan un rol protagónico. Lejos de ser un fenómeno aislado, la serie revela cómo la militarización de las aduanas, impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), no solo falló en erradicar la corrupción, sino que la amplificó, permitiendo que soldados y marinos se conviertan en facilitadores de un delito que drena miles de millones de pesos de las arcas públicas. A través de testimonios, documentos fiscales y evidencias visuales, Soldados del Huachicol desmonta el mito de la incorruptibilidad militar y pone en jaque la narrativa oficial de combate al robo de hidrocarburos.
El huachicol, o robo de combustible, ha sido un problema crónico en México desde hace décadas, con estimaciones que lo cifran en pérdidas anuales de hasta 30 mil millones de pesos durante el sexenio de AMLO. Sin embargo, la variante «fiscal» —que implica el contrabando de hidrocarburos importados sin pagar impuestos— representa una evolución sofisticada de este delito. Según la serie, esta modalidad opera principalmente en el norte del país, en aduanas como Piedras Negras, Coahuila; Palomas y Ciudad Juárez en Chihuahua, donde el combustible ingresa legalmente pero se desvía mediante facturas falsas y omisiones aduaneras.
La investigación de Aristegui Noticias, basada en una fuente ministerial anónima, documenta cómo desde 2021, pipas y ferrotanques transportan combustible robado o no declarado, distribuyéndolo a estaciones de servicio y redes internas mediante un entramado de empresas transportistas como Windstar, Aton y Carvel. La Fiscalía General de la República (FGR) ha intervenido al menos nueve pipas en operativos recientes, confirmando la magnitud del esquema. Este contexto no es casual: AMLO transfirió el control de aduanas a las Fuerzas Armadas en 2019, prometiendo que los militares acabarían con la corrupción. No obstante, la serie demuestra lo contrario: la presencia castrense ha permeado el delito, convirtiendo a las aduanas en focos de impunidad.
Revelaciones explosivas
La serie Soldados del Huachicol se estructura en múltiples entregas que combinan periodismo de datos, imágenes de drones y análisis financiero, revisando miles de facturas que vinculan a empresas legítimas con compañías fantasma y brokers del huachicol. El primer reportaje, publicado el 14 de noviembre de 2025, detalla la operación del contrabando a través de pipas y ferrotanques, destacando la complicidad de autoridades de los tres niveles de gobierno.
Uno de los casos emblemáticos es el del coronel en retiro Octavio Othón López Pérez, exadministrador de la Aduana de Ciudad Juárez, destituido el 1 de noviembre de 2025 tras el decomiso de pipas cargadas con huachicol. Fuentes de la FGR lo señalan como figura central en la red, que opera con la anuencia de elementos del Ejército y la Secretaría de Marina. Posteriormente, entregas como «Un patio clandestino frente a la Guardia Nacional» (20 de noviembre) exponen instalaciones de trasvase ilegal a metros de cuarteles en Piedras Negras, donde tráileres descargan en tanques sin controles ambientales, violando normas como la NOM-006-ASEA-2017.
Además, la serie incluye videos exclusivos de patios clandestinos —puntos neurálgicos para el almacenamiento y distribución— que sirven como bisagras entre el contrabando terrestre y marítimo. Estos sitios, utilizados por las mencionadas empresas, dispersan el combustible hacia estados como Puebla, Tlaxcala y Tabasco, mezclando operaciones legales con irregulares. Rastrea flujos financieros, revelando cómo el huachicol fiscal evade la detección mediante facturación apócrifa, un esquema que beneficia a estaciones de servicio y financieros ocultos.
El impacto de Soldados del Huachicol trasciende la mera denuncia; invita a un análisis profundo de las fallas estructurales en el sistema mexicano. Políticamente, la serie contradice la retórica de AMLO, quien durante su sexenio presumió de haber «erradicado» el huachicol mediante la militarización. En realidad, como se detalla en una entrega del 20 de noviembre, esta política generó un «huachicol masivo» al entregar aduanas a instituciones opacas, donde la rendición de cuentas es mínima. La participación de marinos y soldados no solo erosiona la confianza en las Fuerzas Armadas —pilar del régimen lopezobradorista—, sino que cuestiona la continuidad de la Guardia Nacional y la Sedena en roles civiles.
Económicamente, el huachicol fiscal agrava la vulnerabilidad de Petróleos Mexicanos. El informe 6K presentado por Pemex ante la SEC de Estados Unidos el 12 de noviembre de 2025 admite la ineficacia de medidas contra el robo de combustibles, con miles de tomas clandestinas en 2023 y 2024, y omite el fraude fiscal pese a su escala. Auditores como KPMG advierten de una «incertidumbre material» que amenaza la viabilidad de la paraestatal, proyectando pérdidas no contabilizadas en el Plan Estratégico 2025-2031. Socialmente, el delito fomenta la contaminación ambiental —por patios sin diques de contención— y perpetúa la desigualdad, al subsidiar gasolina barata para elites mientras el erario sufre.
En última instancia, la serie subraya la necesidad de reformas: mayor transparencia en aduanas, auditorías independientes a Pemex y un periodismo valiente como el de Aristegui para contrarrestar la opacidad gubernamental. Sin embargo, la reticencia oficial —el gobierno evita pronunciarse directamente— sugiere que el huachicol fiscal podría perdurar, alimentado por la impunidad.
Soldados del Huachicol no es solo una serie de reportajes; es un espejo implacable que refleja la podredumbre en las entrañas del poder mexicano. Al destapar la complicidad militar en un delito que cuesta miles de millones y vidas, Aristegui Noticias reafirma el rol del periodismo de investigación como antídoto contra la corrupción. En un país donde la verdad es un lujo, esta obra urge una reflexión colectiva: ¿hasta cuándo permitiremos que los guardianes se conviertan en ladrones? Solo con rendición de cuentas real —no retórica— México podrá romper el ciclo del huachicol y sus soldados.



