Ciudad de México.— La presidenta Claudia Sheinbaum se reunió este jueves en Palacio Nacional con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, en el primer encuentro cara a cara entre ambos gobiernos tras el rechazo de la administración de Donald Trump a extender el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá por 16 años sin modificaciones de fondo.
Acompañada por una comitiva de alto nivel integrada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, el canciller Roberto Velasco y el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, así como el exsecretario de Agricultura, Julio Berdegué, y Altagracia Gómez Sierra, titular del Consejo Asesor Empresarial, la mandataria sostuvo un diálogo de poco más de una hora con la delegación estadounidense, encabezada por Greer y el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson.
Tras la reunión, Sheinbaum calificó el encuentro como un avance en la revisión del acuerdo y de convenios bilaterales en beneficio de ambas naciones. La visita de Greer se da en medio de las presiones de Washington por modificar aspectos clave del tratado, tales como el endurecimiento de las reglas de origen en la industria automotriz, mayores restricciones a las importaciones de acero y aluminio, así como nuevas exigencias en materia laboral, seguridad económica, minerales críticos, agricultura y comercio digital.
Previamente, en su habitual conferencia matutina, la presidenta acotó que la reunión abordaría de forma estricta los asuntos comerciales, señalando que la agenda de seguridad y los señalamientos sobre el Tratado de Aguas de 1944 se canalizan a través de mesas de coordinación independientes. Por su parte, el titular del USTR había advertido en días pasados ante el Senado estadounidense la dificultad de concretar la revisión si no existían concesiones en la totalidad de los temas planteados, aunque estimó la posibilidad de alcanzar acuerdos provisionales antes de que concluya el presente año.
Posterior a la cita en Palacio Nacional, Greer se trasladó a las instalaciones de la Secretaría de Economía para incorporarse a las mesas de trabajo binacionales iniciadas el pasado martes. La negociación se desarrolla bajo un entorno económico complejo marcado por amagos de tarifas generales y aranceles sectoriales que Washington mantiene vigentes sobre exportaciones mexicanas de automóviles, acero, aluminio y cobre.
El proceso pone en juego un intercambio comercial que roza los 900 mil millones de dólares anuales, de los cuales más de 500 mil millones corresponden a las ventas mexicanas hacia el mercado estadounidense. Entre enero y mayo de este año, el superávit comercial en favor de México superó los 81 mil 200 millones de dólares, registrando un incremento del 2.7 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, un indicador que la administración de Sheinbaum busca defender mientras maniobra para preservar la exención de impuestos para los productos que cumplen con las normas del tratado.



