Ciudad de México.- Al rendir su segundo informe de gobierno desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum hizo un enérgico llamado a su gabinete, a los representantes de la Cuarta Transformación y a los militantes de Morena para actuar bajo los principios de honradez, mesura y austeridad, en un contexto marcado por señalamientos de corrupción y disputas internas dentro del oficialismo.
Ante un auditorio compuesto por gobernadores, secretarios de Estado y líderes parlamentarios, la mandataria federal instó a los miembros del movimiento a dejar de lado los intereses particulares y a anteponer el bienestar de los mexicanos. Recordando las enseñanzas del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum enfatizó que la autoridad política y moral se gana y se escribe diariamente con acciones honestas.
«Tenemos la responsabilidad histórica de garantizar el camino de la honradez y un Gobierno que esté al servicio de nuestro pueblo. Precisamente porque somos leales a esos principios, podemos entregar buenas cuentas», afirmó la presidenta. En un mensaje político directo ante la cercanía de las elecciones intermedias de 2027, donde el partido se juega la mayoría en la Cámara de Diputados y diversas gubernaturas, Sheinbaum aseguró que en el oficialismo «no hay divisiones» y que el único objetivo es la defensa de la dignidad del pueblo de México.
Durante su discurso, en el que marcó el inicio de su tercer año de mandato, la titular del Ejecutivo federal dedicó un espacio importante a destacar los logros de su administración en materia de economía, combate a la pobreza y seguridad. Resaltó la reducción del 51% en la tasa de homicidios desde el inicio de su sexenio, así como las cifras de detenciones e incautaciones de drogas y armas, rubro en el que reconoció el trabajo de su Gabinete de Seguridad.
En el ámbito internacional, Sheinbaum se refirió a la compleja relación bilateral con Estados Unidos, especialmente ante las recientes amenazas arancelarias y presiones del expresidente Donald Trump sobre el T-MEC y el combate al narcotráfico. Si bien expresó su intención de buscar el entendimiento, advirtió que la cooperación no significa sometimiento. «Mientras yo sirva como presidenta, defenderé con toda firmeza nuestra soberanía, libertad e independencia», enfatizó.
Finalmente, la presidenta defendió su política de austeridad y disciplina fiscal, señalando que esta línea, emulada de su antecesor, permite financiar los abultados programas de ayudas sociales sin la necesidad de realizar una reforma fiscal para gravar las grandes fortunas. Sheinbaum sostuvo que México transita hacia una etapa de «prosperidad compartida» con un Estado fuerte que actúa como instrumento de justicia.



