Ciudad de México.- En un país azotado por el incremento de la violencia de género, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se convirtió este martes en víctima de acoso sexual callejero durante un recorrido público en el Centro Histórico de la capital. La mandataria interpuso de inmediato una denuncia formal contra Uriel Rivera, el hombre que la tocó sin consentimiento e intentó besarla, un episodio captado en video que ha desatado un debate nacional sobre la impunidad y la revictimización que enfrentan las mujeres mexicanas, independientemente de su posición social.
El incidente ocurrió alrededor de las 19:00 horas del 4 de noviembre, cuando Sheinbaum caminaba por las calles aledañas al Palacio Nacional, acompañada de su equipo de seguridad y funcionarios locales. Según el relato oficial, Rivera, de 32 años y con antecedentes de dos denuncias previas por acoso sexual en la Ciudad de México, se acercó de manera sorpresiva, la manoseó en el brazo y el torso, y trató de plantarle un beso forzado. La presidenta, quien no se percató del todo del agresor hasta que su escolta intervino, describió el momento en su conferencia matutina de este jueves como «un acto inaceptable que no quedará impune». Rivera fue detenido esa misma noche a las 21:00 horas en las inmediaciones del lugar, donde se le leyeron sus derechos y se puso a disposición de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.
Un episodio en el epicentro de la violencia callejera
La Ciudad de México, que encabeza el registro nacional de «llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de acoso u hostigamiento sexual», acumula 1,107 reportes en lo que va del año, de acuerdo con datos preliminares del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Este número representa un aumento del 12% respecto al mismo periodo de 2024, en un contexto donde la capital concentra el mayor número de denuncias por su densidad poblacional y el flujo constante de transeúntes en espacios públicos como el Zócalo o el Palacio de Bellas Artes.
El caso de Sheinbaum no es aislado, sino un reflejo de la cotidianidad que viven miles de mujeres en las calles mexicanas. Durante los primeros siete meses de 2025, el SESNSP ha contabilizado 9,930 llamadas de emergencia por este tipo de incidentes a nivel nacional, una cifra que subestima la magnitud real del problema, ya que muchas víctimas optan por el silencio. Tras el Estado de México, Chihuahua (con 933 reportes), Baja California (870) y Guanajuato (795) completan el quinteto de entidades más afectadas, sumando 4,596 casos que representan el 46.3% del total. En estos focos, el transporte público y las vías peatonales se convierten en escenarios recurrentes de tocamientos no consentidos, silbidos y comentarios obscenos que erosionan la libertad de movimiento femenina.
La normalización que trasciende clases y cargos
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2021, actualizada con proyecciones del INEGI para 2025) revela que el 45.6% de las mexicanas mayores de 15 años ha experimentado violencia sexual en el espacio público alguna vez en su vida, con un «desconocido» como agresor en la mayoría de los casos. La calle, los parques, autobuses y microbuses emergen como los sitios de mayor riesgo, donde la violencia sexual predomina sobre otras formas de agresión.
Sin embargo, la denuncia sigue siendo un tabú. El 42.4% de las afectadas en el ámbito comunitario no acude a las autoridades porque considera el hecho «algo sin importancia que no le afectó», según la ENDIREH. Otros factores incluyen la falta de conocimiento sobre protocolos de denuncia, el temor a represalias o amenazas, la desconfianza en que se les crea –o peor, que se les culpe– y la vergüenza que genera la exposición pública. En el caso de Sheinbaum, voces de la oposición han minimizado el episodio, tildándolo de «exageración» o «broma inofensiva», lo que ha avivado críticas en redes sociales. «¿Si ni a la presidenta le creen, qué esperanza tenemos las demás?», cuestionó una usuaria en X, resumiendo el sentir de muchas que ven en este suceso un espejo de la revictimización cotidiana.
Diversas activistas y políticas, desde Morena hasta el PAN, han expresado solidaridad con la mandataria. «Este acoso no es un ataque aislado a una figura pública, sino a todas las mujeres que transitan por México con miedo», declaró la senadora Citlalli Hernández en un tuit que acumuló miles de interacciones. Figuras como la feminista Marcela Lagarde subrayaron la necesidad de desmantelar la cultura del «piropo» que normaliza estos abusos.
Hacia un plan nacional contra el abuso
En respuesta inmediata, Sheinbaum presentó este jueves un plan integral para impulsar denuncias y sanciones por abuso sexual en todo el país. La iniciativa, que incluye campañas de sensibilización, capacitación a policías y una línea directa 24/7 para reportes anónimos, busca elevar las tasas de denuncia en un 30% para 2026. «No toleraremos más la impunidad que protege a agresores como Uriel Rivera», afirmó la presidenta, quien enfatizó que su denuncia personal servirá de precedente para empoderar a otras víctimas.
Mientras Rivera enfrenta cargos que podrían derivar en hasta cinco años de prisión bajo la Ley Olimpia, el caso de Sheinbaum trasciende lo individual para cuestionar las raíces estructurales de una violencia que, en un México con alertas de género en 20 entidades, exige no solo palabras, sino acciones concretas. En las calles de la capital, donde el incidente ocurrió, las mujeres siguen caminando con la guardia alta, recordándonos que la lucha por un espacio público seguro es, aún en 2025, una batalla pendiente.



