Guadalajara, México.- El cantautor español Joan Manuel Serrat, conocido como «El Nano», protagonizó un emotivo regreso a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara este lunes, donde compartió reflexiones profundas sobre la vejez, la literatura y su legado artístico. A sus 81 años, Serrat, que se retiró de los escenarios en 2022 tras una gira de despedida, asistió como invitado de honor para presentar su antología poética Cançó de matinada (Destino), un compendio de textos que recorren su trayectoria como letrista y poeta.
La rueda de prensa, convertida en un improvisado encuentro multitudinario con fans y periodistas, desbordó la sala del Expo Guadalajara. Más de un centenar de reporteros, muchos de pie y visiblemente conmovidos, colmaron el espacio, reviviendo anécdotas personales ligadas a sus canciones. Serrat, con su característica ironía y calidez, respondió preguntas con la misma agudeza que en sus mejores recitales. «Cuando eres joven, eres fuerte, eres bello, pero es un estado temporal de la vida, relativo y provisional», sentenció, antes de lanzar la frase que resonó en toda la sala: «A mí no me molesta ser viejo, sino el trato que se le da a los viejos, tan desagradable y paternal, eso de ‘quédese aquí sentadito'».
Esta declaración, pronunciada con un tono entre resignado y combativo, encapsula la crítica social que ha definido su obra. Serrat, nacido en Barcelona en 1943, ha sido un referente de la canción de autor mediterránea, fusionando poesía, folk y compromiso político. Canciones como Mediterráneo o Paraules d’amor han trascendido fronteras, especialmente en Latinoamérica, donde su voz ha sido banda sonora de generaciones. En la FIL, la más grande de Iberoamérica con más de 800 mil visitantes anuales, su presencia evoca el lazo cultural entre España y México, fortalecido por su admiración a autores como Machado o Neruda.
Durante el evento, Serrat también habló de su retiro: «No estoy muerto, solo jubilado», bromeó, aclarando que se dedica a la lectura y la escritura. La antología Cançó de matinada revela su faceta literaria, con versos que exploran el amor, la memoria y el paso del tiempo. «La poesía es el lenguaje del alma», afirmó, recordando cómo sus letras nacieron de la necesidad de narrar lo cotidiano con belleza.
El cantautor dedicó un emotivo homenaje a Guadalajara, ciudad que lo ha recibido en múltiples ocasiones. «Aquí me siento en casa, con esta gente que canta mis canciones como si fueran suyas», dijo, emocionado por los aplausos que interrumpieron sus palabras. La FIL 2025, bajo el lema «Voces que transforman», rinde tributo a la literatura como herramienta de cambio, y Serrat encarna esa esencia: un artista que, con guitarra en mano, ha denunciado injusticias desde los años 60, desde la dictadura franquista hasta los desequilibrios sociales actuales.
Su paso por la FIL no solo celebra su obra, sino que invita a reflexionar sobre el envejecimiento en una sociedad que margina a sus mayores. «La vejez no es un castigo, sino una etapa rica si se respeta», insistió Serrat, criticando el paternalismo que invisibiliza a los ancianos. Esta visión humanista, presente en temas como Algo personal, refuerza su rol como cronista de lo humano.
El evento culminará con una conferencia magna este martes, donde Serrat leerá fragmentos de su antología. Su visita, en un año marcado por homenajes póstumos a figuras como Almudena Grandes, reafirma su vigencia. Con más de 40 discos y premios como el Príncipe de Asturias, Serrat sigue siendo un faro para la cultura hispana. En Guadalajara, su voz –aún firme– nos recuerda que la verdadera molestia no es el tiempo, sino cómo lo tratamos.



