Tijuana, Baja California.- La Fiscalía General de la República (FGR) detuvo este sábado 8 de noviembre a Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del extinto Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), por su presunta participación como segundo tirador en el magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, Tijuana. La captura, confirmada por el Registro Nacional de Detenciones, se basó en una orden federal y una ficha roja de Interpol, y representa un avance significativo en un caso que ha marcado la historia política mexicana durante tres décadas.
Sánchez Ortega, quien actualmente funge como directivo de la empresa Peak Growth Capital, fue arrestado por agentes de la Policía Federal Ministerial en cumplimiento de una orden emitida previamente por la FGR. Fuentes de la dependencia indicaron que la detención ocurrió sin incidentes y que el imputado fue trasladado a un centro de reclusión federal para su procesamiento. Esta es la segunda vez que Sánchez Ortega enfrenta cargos relacionados con el homicidio: en 1994 fue aprehendido horas después del atentado, pero liberado al día siguiente tras intervenciones que han sido cuestionadas en las investigaciones recientes.
Evidencias forenses vinculan al detenido con el sitio del crimen
Las pruebas recopiladas por la FGR demuestran la presencia de Sánchez Ortega en el lugar de los hechos, a escasos metros del podio donde Colosio pronunciaba su discurso. Como agente del CISEN asignado a la cobertura de seguridad del candidato presidencial del PRI, operaba bajo la cobertura de reportero. Tras el asesinato, peritos hallaron en su chamarra manchas de sangre coincidentes con el tipo sanguíneo de Colosio, además de un resultado positivo en la prueba de rodizonato de sodio, que detecta residuos de disparos recientes.
La hipótesis de la Fiscalía sostiene que Sánchez Ortega actuó como segundo tirador, disparando desde un ángulo diferente al de Mario Aburto Martínez, el único condenado por el crimen. Esta teoría explica las inconsistencias en las trayectorias de las balas y las heridas observadas en el cuerpo de la víctima, según peritajes balísticos revisados en el expediente. Aburto, sentenciado a 42 años de prisión, ha negado la existencia de cómplices, pero las evidencias químicas y testimoniales contradicen su versión solitaria.
El caso Colosio, que conmocionó al país en plena efervescencia electoral, ha sido objeto de múltiples revisiones. Colosio, de 43 años, era visto como un renovador del priismo y un crítico interno del salinismo. Su muerte, a semanas de las elecciones en las que Zedillo lo sucedería como candidato, generó sospechas de conspiraciones en las altas esferas del poder.
Vínculos con encubrimiento y rol de García Luna en la liberación inicial
Documentos judiciales citados por la FGR y la revista Contralínea revelan que la liberación de Sánchez Ortega en 1994 fue facilitada por Genaro García Luna, entonces subdirector operativo del CISEN y posterior secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón. El expediente describe maniobras para extraer al agente de Tijuana de forma discreta, incluyendo su traslado urgente fuera de la ciudad.
«Se encuentra debidamente probado que el CISEN mandó al acusado para que estuviera en el lugar de los hechos, para después encubrirlo y sacarlo de Tijuana de manera urgente y subrepticia», establece un fragmento del informe retomado por la Fiscalía. García Luna, actualmente preso en Estados Unidos por nexos con el narcotráfico, ha sido señalado en audiencias previas como posible orquestador de operativos para proteger a involucrados en el magnicidio.
La colaboración internacional con Interpol fue clave para localizar a Sánchez Ortega, quien residía en Tijuana pese a las órdenes de aprehensión pendientes desde 2024. Autoridades de Baja California coordinaron la operación, que incluyó vigilancia discreta durante semanas. La FGR ha anunciado que el detenido será imputado formalmente en las próximas horas, con posibles audiencias para vinculación a proceso en la Ciudad de México.
Esta detención podría abrir nuevas líneas de investigación en el caso, incluyendo testimonios de exagentes del CISEN y análisis adicionales de evidencias almacenadas. Analistas políticos consideran que el reavivamiento del expediente ocurre en un contexto de mayor escrutinio a los legados de los años noventa, aunque algunos observadores advierten sobre posibles motivaciones electorales en vísperas de procesos internos del PRI. La verdad sobre el asesinato de Colosio sigue siendo un reclamo pendiente para la memoria colectiva de México.



