Ciudad de Chihuahua. Cientos de simpatizantes y militantes del Partido Acción Nacional (PAN) recorrieron las calles principales de esta capital el domingo, en una manifestación que buscó relanzar al partido en el estado y defender los valores democráticos ante lo que calificaron como un avance centralista del gobierno federal.
La movilización, que partió del Parque Lerdo y culminó en la Plaza de Armas, congregó a unas 20 mil personas según estimaciones de los organizadores, aunque otras fuentes hablaron de al menos 10 mil asistentes. Familias enteras, jóvenes con chalecos azules y funcionarios estatales caminaron bajo consignas como «Chihuahua no se rinde» y «Morena no llega aquí», en un ambiente de unidad partidista marcado por el azul y blanco de las banderas panistas.
La gobernadora María Eugenia Campos Galván encabezó la marcha junto al alcalde Marco Bonilla Mendoza y el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero. Campos, vestida con camisa blanca y jeans como el resto de los participantes, reiteró su compromiso con el estado de derecho y las instituciones, al tiempo que dejó entrever su disposición para una eventual candidatura en 2027, aunque aclaró que la decisión la tomará «la gente».
Romero, por su parte, defendió a la mandataria con vehemencia: «Quien se mete con Maru, se mete con el PAN entero», declaró ante el templete improvisado en la Plaza de Armas. El líder nacional pronosticó que Chihuahua permanecerá bajo el control panista en las próximas elecciones, abriendo «una nueva era» de oposición al oficialismo.
Bonilla, desde el arranque en el Parque Lerdo, donde se rindió un homenaje al fundador panista Luis H. Álvarez, acusó al gobierno federal de intentar «robarse» el estado mediante el control de recursos en seguridad, salud y empleo. «No nos arrodillamos ante un poder tiránico», exclamó, mientras la multitud respondía con aplausos y porras.
Jóvenes y mujeres como motor del cambio
La participación de la dirigencia juvenil y femenina del PAN cobró protagonismo durante el mitin final. Fernanda Martínez Quintero, directora del Instituto Chihuahuense de la Juventud, tomó el micrófono para afirmar que «no somos la generación perdida, sino la llamada a defender la democracia con valentía». Su intervención, respaldada por Daniela Álvarez, presidenta del Comité Directivo Estatal y secretaria nacional de Acción Juvenil, subrayó la renovación del partido con un enfoque en la inclusión de nuevos liderazgos.
Figuras históricas como el exgobernador Francisco Barrio Terrazas también se sumaron al recorrido, evocando la tradición panista de Chihuahua como cuna de la alternancia política en México hace 42 años. Senadores y diputados locales, como Mario Vázquez Robles y Alfredo Chávez Madrid, completaron el cuadro de autoridades que marcharon sin vehículos oficiales, en un gesto de austeridad y cercanía con la base militante.
A pesar del entusiasmo oficial, la marcha generó críticas en redes sociales y entre opositores, que la tildaron de «artificial» por presuntas convocatorias forzadas a empleados públicos. Mensajes en grupos de WhatsApp habrían exigido a burócratas municipales y estatales asistir con familiares o amigos para cumplir cuotas impuestas por la cúpula partidista, bajo amenaza de pase de lista al final del evento.
Los organizadores desmintieron estas acusaciones y destacaron la espontaneidad de la jornada, que incluyó desvíos temporales en el trolebús Bowí por el cierre de calles como Ocampo, Aldama e Independencia. No se registraron incidentes de violencia, y el cierre se extendió hasta la tarde con discursos que proyectaron al PAN como bastión de la libertad frente al «centralismo» de Morena.
Esta manifestación se inscribe en la estrategia nacional del PAN para reagruparse de cara a las elecciones de 2027, utilizando Chihuahua como símbolo de resistencia.



