Rivera Navarro, notorio truhán de 2015
La carrera pública de Diego Rivera Navarro en Tequila, Jalisco, ha estado marcada por una dualidad entre la administración pública y el escrutinio judicial. Aunque su perfil cobró relevancia nacional recientemente, sus problemas legales se remontan a su gestión como alcalde en el periodo 2012-2015. Durante esos años, las auditorías estatales comenzaron a documentar irregularidades en el manejo de recursos destinados a infraestructura, lo que años más tarde derivaría en carpetas de investigación por uso indebido de atribuciones y desvío de fondos públicos.
Regresó a la andadas con Morena
Tras un periodo de relativo silencio mediático, Rivera Navarro regresó a la escena política bajo las siglas de Morena, asumiendo nuevamente la alcaldía en octubre de 2024 con la promesa de una gestión honesta. Sin embargo, la sombra de su pasado administrativo se materializó en junio de 2023, cuando fue vinculado a proceso por irregularidades financieras detectadas por la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, relacionadas con obras públicas no ejecutadas en la localidad de El Salvador.
Del peculado a la extorsión
El análisis de su administración actual revela un cambio drástico en la naturaleza de los señalamientos. A partir de 2025, las denuncias dejaron de ser meramente contables para internarse en el ámbito criminal; la empresa José Cuervo, entre otros productores, denunció esquemas de extorsión y cobros excesivos de predial que superaban los 60 millones de pesos. Estas prácticas sugerían que la estructura municipal no solo servía para el desvío de recursos, sino para la coacción directa contra la industria estratégica de la región.
Finalmente detenido
El punto de ruptura definitivo ocurrió el 5 de febrero de 2026, con la ejecución de la «Operación Enjambre», un despliegue masivo de la Marina, el Ejército y la Guardia Nacional coordinado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Rivera Navarro fue detenido en el Palacio Municipal bajo cargos de extorsión agravada y vínculos operativos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marcando el colapso de su proyecto político y la intervención directa del gobierno federal en la zona.
Fiesta en Tequila, Jalisco
La detención fue celebrada por habitantes de Tequila, quienes denunciaron años de abusos y un control asfixiante sobre el comercio local. Junto al alcalde, fueron capturados tres altos mandos municipales, lo que evidencia, desde una óptica de análisis político, la existencia de un «Estado capturado» donde las direcciones de Seguridad y Obras Públicas funcionaban como brazos logísticos de la delincuencia organizada para el «cobro de piso» institucionalizado.
Duerme en Almoloya
El 6 de febrero de 2026, Rivera Navarro fue trasladado al penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, para enfrentar una audiencia donde la Fiscalía General de la República (FGR) le imputó los delitos de delincuencia organizada, extorsión y secuestro. La inclusión del cargo de secuestro de precandidatos políticos subraya que el control de Rivera Navarro no solo era económico, sino que buscaba garantizar la continuidad del dominio criminal mediante la anulación de la competencia democrática.
¿Por qué lo postulo Morena?
Políticamente, el caso de Rivera Navarro ha provocado un cisma en la dirigencia estatal de Morena, que se deslindó del funcionario tras la captura, bajo la premisa de que «nadie está por encima de la ley». No obstante, la oposición ha cuestionado la falta de filtros en la postulación de perfiles con antecedentes penales y vínculos de conocimiento público con el crimen organizado, lo que sitúa a Tequila como el epicentro de un debate nacional sobre la infiltración del narco en los municipios. Hay un evidente descuido de Morena en sus postulaciones.
En 10 años dejó de ser un pillo
Finalmente, a partir del 7 de febrero de 2026, el Gobierno de Jalisco tomó el control operativo de la seguridad en Tequila para depurar la policía municipal y garantizar la estabilidad en la región. La caída de Diego Rivera Navarro representa un precedente crítico en el combate a la impunidad, donde los delitos administrativos de su primer periodo (2012-2015) fueron el preámbulo para la consolidación de un esquema criminal de alto impacto que terminó por disolver la autoridad civil en el municipio.



