Santo Domingo, Rep. Dominicana.- El presidente Luis Abinader autorizó este miércoles al Ejército de Estados Unidos el acceso temporal a zonas restringidas de dos instalaciones clave en República Dominicana, como parte de una operación conjunta para frenar el flujo de drogas en el Caribe y el Pacífico oriental. El anuncio se realizó durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional junto al secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, en el primer acuerdo militar significativo de la administración Trump con el país caribeño.
Abinader detalló que el Pentágono podrá utilizar la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas para repostar aviones, transportar equipamiento y personal técnico. «El propósito es reforzar el anillo de protección aérea y marítima que mantienen nuestras fuerzas armadas», afirmó el mandatario, subrayando que esta medida busca «impedir la entrada de narcóticos y golpear con mayor contundencia al crimen organizado transnacional». La conferencia, que duró menos de 30 minutos, no permitió preguntas de la prensa y dejó pendientes detalles sobre la duración del permiso —estimada en meses— y los beneficios recíprocos para República Dominicana, como posible asistencia en equipo o entrenamiento militar.
Hegseth, quien llegó a Santo Domingo procedente de una gira por el Caribe, elogió la decisión como un «paso adelante» y reafirmó el compromiso de Washington con la soberanía dominicana. «República Dominicana ha dado un paso adelante en la lucha compartida contra las drogas, y somos aliados clave en la región», declaró el secretario, destacando el liderazgo de Abinader en decomisos récord de cocaína en los últimos años. Esta visita se enmarca en la Operación Lanza del Sur, lanzada por EE.UU. el 14 de noviembre, que ha intensificado ataques aéreos y marítimos contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico vinculadas a Venezuela.
Desde septiembre, el Ejército estadounidense ha ejecutado al menos 21 strikes en el Caribe y Pacífico, destruyendo botes y resultando en la muerte de 83 personas, según datos del Departamento de Defensa. Críticos, como la ONU, han calificado estas acciones de «ejecuciones extrajudiciales» por la falta de evidencia pública sobre las cargas de droga. La operación responde a un aumento del 30% en envíos de cocaína desde Sudamérica hacia EE.UU. vía rutas caribeñas, con República Dominicana como punto de tránsito clave: en 2025, las autoridades locales incautaron más de 25 toneladas de estupefacientes.
Expertos regionales ven en este pacto un fortalecimiento de la cooperación bilateral, pero advierten riesgos de tensiones con vecinos como Venezuela, bajo sanciones de Trump. El ministro dominicano de Defensa, Carlos Luciano Díaz Morfa, acompañó a Abinader y enfatizó que las operaciones serán «limitadas y supervisadas». Analistas estiman que el acuerdo podría elevar la inversión en seguridad fronteriza, aunque persisten dudas sobre su impacto en la migración irregular y el lavado de activos.
Este desarrollo marca un giro en la política exterior de Abinader, quien prioriza alianzas con Washington para diversificar la economía post-pandemia. Hegseth partirá mañana hacia Jamaica, continuando su tour para sumar apoyos en la «guerra contra las drogas».



