Ciudad de México.- México cerró septiembre con 5,214 millones de dólares en remesas, una caída interanual del 2.69 % y el sexto mes seguido de retroceso, algo que no ocurría desde la crisis financiera global de 2009, informó el Banco de México.
Aun ajustando por estacionalidad, los envíos bajaron 1.72 % respecto a agosto. El golpe es doble: se realizaron 13,154 millones de transacciones (casi 6.3 millones menos que en 2024) y el monto promedio por operación se desplomó 4.69 % hasta 396 dólares, el mayor descenso histórico según Banco Base.
Los principales factores son el enfriamiento del mercado laboral estadounidense y el endurecimiento migratorio tras el regreso de Donald Trump. Entre enero y agosto de 2025, EE.UU. creó solo 75,000 empleos mensuales en promedio, 48 % menos que los 143,000 del mismo periodo de 2024. Sectores que concentran mano de obra mexicana —construcción, agricultura y servicios— han sido los más afectados por despidos y menor contratación.
A ello se suma el clima de incertidumbre: detenciones y deportaciones masivas han llevado a millones de migrantes indocumentados a reducir movimientos, evitar nuevos empleos o rechazar turnos extras por temor a ser arrestados. El resultado es menos ingresos disponibles y, por tanto, menos dinero enviado a casa.
Casi cinco millones de hogares mexicanos dependen de estas remesas como ingreso principal. En estados como Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Zacatecas, la caída ya se traduce en menor consumo, retraso en pagos de servicios y dificultades para cubrir alimentación y salud.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el fenómeno en agosto y afirmó que el gobierno analiza las causas, aunque subrayó que el volumen de deportaciones no es significativamente mayor al de años previos. Analistas coinciden, sin embargo, en que el efecto disuasorio del actual ambiente antimigratorio es mucho más intenso que las cifras oficiales de repatriación.



