Ciudad de México.- La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses, en una operación militar que incluyó ataques aéreos en Caracas, generó reacciones polarizadas en la capital mexicana. Desde el mediodía, cientos de manifestantes se concentraron frente a las embajadas de Estados Unidos y Venezuela, expresando tanto rechazo como celebración por la intervención.
Inicialmente, un grupo de simpatizantes del chavismo protestó en la Embajada de EU, ubicada en Paseo de la Reforma, con pancartas que denunciaban «agresión imperialista» y consignas como «Fuera yanquis» y «Basta de intervenciones». Algunos manifestantes realizaron pintas en las puertas y exigieron la liberación inmediata de Maduro, calificando la acción como violación a la soberanía venezolana y precedente peligroso para América Latina. La presencia policial evitó incidentes mayores, aunque la tensión fue constante.
Posteriormente, los manifestantes se trasladaron a la Embajada de Venezuela en Polanco, donde se unieron venezolanos residentes que celebraban la detención. Envueltos en banderas tricolores, corearon frases de apoyo a la operación estadounidense y expresaron alivio por el fin del régimen madurista. No se reportaron enfrentamientos graves entre ambos grupos, limitándose las expresiones a consignas verbales.
El gobierno mexicano, a través de la presidenta Claudia Sheinbaum, condenó enérgicamente la intervención militar, citando la frase de Benito Juárez: «Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz». Sheinbaum llamó a respetar la Carta de la ONU y urgió cesar cualquier agresión.
Nicolás Maduro, en el poder desde 2013 tras una controvertida elección, enfrentaba acusaciones de narcoterrorismo y crisis humanitaria en Venezuela, marcada por hiperinflación, migración masiva y represión. Su captura, anunciada por Donald Trump, abre un escenario de transición incierto en el país sudamericano.
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