La tensión incrementó cuando los periodistas intentaron registrar en video los reclamos y la logística de las brigadas ciudadanas instaladas frente al edificio gubernamental. Inconformes con la cobertura informativa y los cuestionamientos sobre el traslado de la gobernadora Maru Campos a la capital del país, varios de los asistentes arremetieron a empujones contra los reporteros, intentando tapar los lentes de las cámaras y arrebatando micrófonos, lo que desató una trifulca en plena vía pública mientras el personal de resguardo federal se limitaba a observar el incidente desde los accesos del inmueble.
Cálculo técnico del aforo
Un análisis técnico de la ocupación del espacio público basado en la metodología Jacobs de densidad de multitudes permite calcular el número real de personas concentradas durante el punto crítico de la confrontación en la frontera. El despliegue de los contingentes civiles y los equipos de prensa ocupó una superficie lineal aproximada de 30 metros sobre la avenida Lincoln por un ancho estimado de diez metros entre las banquetas y el arroyo vehicular, consolidando un área total de afectación de 300 metros cuadrados de superficie perimetral.
Al aplicar los criterios de densidad para manifestaciones activas con alta fricción y concentración en torno a los representantes de los medios, se calcula una proporción promedio de dos personas por cada metro cuadrado ocupado. Esta operación matemática arroja un aforo totalizado de aproximadamente 600 manifestantes concentrados de manera simultánea en el perímetro de la delegación federal, masa social que rebasó los esquemas de previsión vial e institucional de la localidad. Sin embargo, fotografías que abarcan la totalidad de la asistencia, parecen apenas un poco mas de un par de centenares.
El saldo de la trifulca arrojó reportes de contusiones menores entre los comunicadores afectados, daños menores a equipos de grabación y el desvanecimiento de personas de la tercera edad debido al esfuerzo físico y a las altas temperaturas de la franja fronteriza. Fueron los propios coordinadores de la movilización y otros periodistas quienes intervinieron de forma directa para contener a los agresores, formar un cerco de protección para los reporteros y restablecer la calma en el perímetro de la avenida Lincoln.
Asociaciones de periodistas locales emitieron pronunciamientos enérgicos para condenar el zafarrancho, exigiendo a los partidos políticos garantizar el respeto al ejercicio informativo y evitar que la polarización social exponga a los trabajadores de la fuente a dinámicas de violencia física. Tras confirmarse que la mandataria estatal no acudiría a las oficinas fronterizas, la multitud inició un repliegue paulatino, permitiendo a las autoridades de vialidad decretar la reapertura de la circulación vehicular tras cuatro horas de afectación continua.