Ciudad de México.- El 15 de septiembre de 2025 marcó un hito en la historia de México: por primera vez, una mujer presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, dio el tradicional Grito de Independencia desde el balcón central de Palacio Nacional, empuñando el lazo que hizo resonar la histórica Campana de Dolores. Este acto, realizado en el corazón del Zócalo de la Ciudad de México, no solo conmemoró el 215 aniversario del inicio de la lucha por la independencia, sino que también resaltó el papel de las mujeres en la historia nacional y proyectó un mensaje de soberanía, igualdad y democracia en un contexto geopolítico global complejo.
El Zócalo capitalino, epicentro político y cultural de México, se llenó de miles de personas que, bajo un cielo despejado y un viento fuerte, aguardaron horas para presenciar un momento histórico. La monumental bandera mexicana ondeaba en el centro de la plaza, mientras los colores patrios —verde, blanco y rojo— dominaban el ambiente con banderas, luces y vestimentas de los asistentes.
Claudia Sheinbaum, investida como presidenta desde el 1 de octubre de 2024, salió al balcón central de Palacio Nacional acompañada de su esposo, Jesús María Tarriba, un físico y académico mexicano. La plaza estalló en vítores y cánticos, transformando el tradicional estribillo de apoyo al presidente en: “Es un honor, estar con Claudia hoy”, una adaptación que reflejó el entusiasmo por la primera mandataria mujer.
El acto comenzó con solemnidad. Sheinbaum rindió homenaje a Leona Vicario, una de las heroínas de la Independencia, al montar una guardia de honor frente a un nuevo retrato al óleo de la patriota, instalado en la Galería de los Presidentes en Palacio Nacional. Posteriormente, recibió la bandera nacional de manos de una escolta femenina del Heroico Colegio Militar, un gesto simbólico que reforzó el protagonismo de las mujeres en esta ceremonia.
A las 11:00 p.m., Sheinbaum dio el Grito, pronunciando 22 arengas que combinaron los nombres de los héroes tradicionales de la Independencia con un reconocimiento especial a las mujeres y sectores históricamente marginados. Entre las arengas destacaron los héroes tradicionales: Miguel Hidalgo, José María Morelos, Ignacio Allende y Vicente Guerrero, pilares de la gesta independentista iniciada en 1810.
Al mencionar el nombre de “La Corregidor”, le dio sus apellidos de soltera: Josefa Ortiz Tellez Girón, menciono y pidió vivas para Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra, Manuela Molina, “La Barragana”, una figura menos conocida pero crucial en la revolución de 1810.
Una ceremonia con enfoque de género
El hecho de que una mujer haya dado el Grito por primera vez en 215 años marcó un antes y un después en la historia mexicana. La elección de incluir a heroínas como Josefa Ortiz Tellez Girón, Leona Vicario, Gertrudis Bocanegra y Manuela Molina en las arengas no fue casual. Sheinbaum, conocida por su trayectoria como científica y su compromiso con la equidad de género, buscó resaltar el papel de las mujeres en la construcción de la nación, un reconocimiento que históricamente ha sido opacado por las figuras masculinas.
La presencia de una escolta femenina del Heroico Colegio Militar y el homenaje a Leona Vicario reforzaron este mensaje. Vicario, una de las primeras mujeres periodistas de México y financista de la Independencia, simboliza la lucha por la libertad y la resistencia femenina. Su retrato en la Galería de los Presidentes es un gesto permanente para visibilizar a las mujeres en la narrativa nacional.
Además, las arengas dedicadas a las mujeres indígenas y los migrantes reflejaron la agenda de Sheinbaum, centrada en la inclusión social y el reconocimiento de sectores marginados. Este enfoque resonó en un Zócalo diverso, donde se congregaron familias, jóvenes y activistas, muchos de los cuales veían en Sheinbaum una continuación del proyecto de la Cuarta Transformación iniciado por su predecesor, Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Sheinbaum y la nueva geopolítica
El Grito de 2025 no solo fue una celebración patriótica, sino también una declaración política en un mundo marcado por tensiones geopolíticas. Sheinbaum, al proclamar “¡Viva México libre, independiente y soberano!”, subrayó la soberanía nacional en un contexto de desafíos internacionales, como las recientes operaciones militares de Estados Unidos contra cárteles de narcotráfico en el Caribe y las acusaciones de intervención extranjera por parte de Venezuela.
En el balcón, acompañada por figuras clave como la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, y miembros de su gabinete, Sheinbaum proyectó unidad y fortaleza. La ausencia de controversias durante el evento, a diferencia de años anteriores donde protestas marcaron el Zócalo, señaló un momento de cohesión, al menos temporal, en el país.
La respuesta del público fue abrumadoramente positiva. Medios como El Universal y La Jornada destacaron la emoción de los asistentes, muchos de los cuales viajaron desde otros estados para presenciar el evento. Redes sociales, como X, se llenaron de publicaciones celebrando el “Grito de Claudia”, con hashtags como #VivaMéxico y #ClaudiaPresidenta trending durante la noche. Usuarios compartieron videos del Zócalo iluminado y de la bandera ondeando, mientras algunos resaltaron la inclusión de las heroínas como un “momento histórico”.
Sin embargo, no faltaron críticas. Algunos sectores de la oposición, como el Partido Acción Nacional (PAN), señalaron que el evento fue “excesivamente politizado” y cuestionaron el costo de la celebración en un contexto de retos económicos. Otros usuarios en X expresaron nostalgia por los Gritos de AMLO, comparando su estilo carismático con el tono más sobrio de Sheinbaum.
El ambiente festivo se extendió más allá del Zócalo. En todo el país, plazas públicas y hogares replicaron el Grito, acompañados de música tradicional, pozole, tamales y fuegos artificiales. En ciudades como Guadalajara, Oaxaca y Mérida, los gobernadores también dieron sus propios Gritos, siguiendo la tradición.



