Chihuahua, Chihuahua. – La reciente vinculación a proceso del exgobernador César Duarte por lavado de más de 73 millones de pesos ha puesto nuevamente en el foco a su esposa, Bertha Olga Gómez Fong, quien permanece prófuga de la justicia desde 2020 y es señalada como figura central en la red de empresas que drenó recursos públicos del erario chihuahuense.
Según la Fiscalía General de la República (FGR), durante la administración de Duarte (2010-2016), se desviaron alrededor de 96 millones de pesos bajo el pretexto de subsidios al sector ganadero. Más de 76 millones llegaron a compañías controladas por la pareja, como Unión Ganadera Regional División del Norte y Financiera División del Norte –donde Duarte era accionista mayoritario– y otras como Pavimentos y Servicios El Parral, Hidroponía El Parral y Ganadera El Saucito de Balleza, en las que Gómez Fong figuraba como socia mayoritaria y representante legal.
Los fondos, camuflados como apoyos para compra de ganado y maquinaria, terminaron meses después en cuentas personales de Duarte, su esposa y sus hijos, incluso para pagar tarjetas de crédito a nombre de ella. La FGR presentó más de 120 pruebas, incluyendo transferencias bancarias y declaraciones fiscales, que evidencian el esquema de simulación.
Gómez Fong, licenciada en Contaduría, tiene una orden de aprehensión pendiente desde agosto de 2020 por peculado y enriquecimiento ilícito. A pesar de su estatus de prófuga, en 2019-2020 abrió dos empresas en Miami mientras acompañaba a Duarte en su fuga a Estados Unidos.
La caída de Duarte arrastra inevitablemente a su esposa, quien habría sido la operadora clave en varias sociedades. Mientras el exgobernador enfrenta prisión preventiva en El Altiplano, la búsqueda de Gómez Fong continúa, en un caso que expone las ramificaciones familiares de la corrupción en Chihuahua.