Ciudad de México.- En el sistema de pensiones mexicano persiste una profunda desigualdad. Mientras los primeros jubilados bajo el régimen de cuentas individuales de las Afore reciben en promedio 5 mil pesos mensuales, un selecto grupo de ex funcionarios y líderes sindicales de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) percibe hasta medio millón de pesos al mes.
Datos obtenidos vía transparencia revelan que en la CFE destacan casos como el de José Luis Lupercio Pérez, ex secretario de relaciones del Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (Suterm), con 513 mil 209 pesos mensuales, y Víctor Manuel Fernández de Lara, ex coordinador regional, con 502 mil 893 pesos. Otros ex dirigentes sindicales y mandos superan los 300 mil pesos mensuales, entre ellos Raúl López García (365 mil 521 pesos) y José Domingo Vázquez Márquez (362 mil 908 pesos).
En Pemex, Roberto Ramírez Soberón, Miguel Tame Domínguez y Marcos Ramírez Silva reciben cada uno 263 mil 65 pesos al mes, seguidos por José Antonio Escalera Alcocer y otros ex directivos con montos cercanos a 262 mil pesos.
Hasta 2024, CFE y Pemex destinaron casi 550 millones de pesos anuales para cubrir las pensiones de alrededor de 160 jubilados con percepciones entre 250 mil y 500 mil pesos mensuales. Estas cantidades contrastan con las de los aproximadamente 70 mil trabajadores que se retiran bajo el esquema de Afore, donde la pensión equivale a cerca de 70 por ciento del último salario, incluso tras la reforma de 2020 que buscó mejorar las condiciones.
Otro foco de privilegios se localiza en la banca de desarrollo. En Nacional Financiera (Nafin), ex directivos que ocuparon cargos por periodos cortos —a veces tres años— acceden a prerrogativas que promedian 2 millones de pesos anuales, incluyendo pensiones, retroactivos, subsidios y reembolsos médicos.
Hasta 2019, once ex altos funcionarios de Nafin recibieron 22 millones de pesos en un solo año. Entre ellos figuran Óscar Espinosa Villarreal, último regente del Distrito Federal y creador del Programa Especial de Pensión de Retiro en 1991, quien acumuló más de 9 millones de pesos por menos de tres años al frente; y José Ángel Gurría Treviño, ex secretario de Hacienda, con más de 25 millones acumulados por casi dos años en el cargo.
Estos esquemas especiales evidencian una brecha estructural: mientras millones dependen de fondos limitados, ciertos sectores del Estado mantienen beneficios vitalicios exorbitantes, lo que genera cuestionamientos sobre equidad y uso de recursos públicos.