Ciudad de México.- La expulsión de Hernán Bermúdez Requena, alias «Comandante H» o «El Abuelo», de Paraguay es un ejemplo de la cooperación internacional contra el crimen organizado transnacional. Este proceso, culminado el 17 de septiembre, fue impulsado por una decisión migratoria soberana del gobierno paraguayo, que verificó la irregularidad en el ingreso y estancia del exfuncionario mexicano en su territorio.
Hernán Bermúdez Requena, de 71 años y originario de Mérida, Yucatán, acumuló una extensa carrera en seguridad pública en Tabasco, donde fue titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de diciembre de 2019 a enero de 2024, bajo el mandato del ahora senador Adán Augusto López Hernández. Su trayectoria incluye cargos como director de Seguridad Pública estatal desde 1992 y subsecretario de Seguridad. Sin embargo, desde 2019, filtraciones del grupo hacktivista Guacamaya revelaron presuntos nexos con el crimen organizado, identificándolo como líder de «La Barredora», una célula derivada de «La Hermandad» o «Cártel Policiaco», vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y al Cártel del Golfo. Esta organización se dedica al narcotráfico, extorsión, secuestro exprés, huachicoleo, trata de personas y control de giros comerciales como bares y antros en Tabasco, contribuyendo a la escalada de violencia en el estado desde finales de 2023.
El 14 de febrero, un juez de control en Tabasco emitió una orden de aprehensión contra Bermúdez por asociación delictuosa, extorsión y secuestro exprés, basada en denuncias de empresarios locales y evidencias de infiltración policial. Ese mismo día, huyó de Mérida hacia Panamá, continuando su periplo por España, Brasil y, finalmente, Paraguay, donde ingresó de manera irregular a finales de enero de 2025. La detención de su sobrino, Gerardo Bermúdez Arreola, en julio de 2025 en Paraguay por un caso de apuestas ilegales, facilitó el rastreo de su ubicación. Ese mes, Interpol emitió una Notificación Roja, y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) bloqueó cuentas bancarias de Bermúdez, sus familiares y empresas asociadas por presuntas operaciones con recursos ilícitos.
La detención Inicial en Paraguay
El 12 de septiembre, Bermúdez fue capturado en una lujosa residencia en Mariano Roque Alonso, zona metropolitana de Asunción, durante la operación «Ñemosê», coordinada por la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) de Paraguay y agencias mexicanas como el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Secretaría de Marina (Semar), Fiscalía General de la República (FGR), Guardia Nacional (GN) y SSPC. En la vivienda se incautaron joyas, dinero en efectivo y otros bienes presumiblemente destinados a financiar su fuga, lo que sugiere intentos de establecer una red criminal en Paraguay, según el titular de SENAD, Jalil Rachid. Rachid reveló que México detectó movimientos financieros de Bermúdez en el país desde el 5 de marzo de 2025, compartiendo inteligencia con la Secretaría Nacional de Inteligencia paraguaya.
El 13 de septiembre, en una audiencia telemática ante el juez Penal de Garantías Especializado en Crimen Organizado de Asunción, Osmar Legal, Bermúdez rechazó la extradición simplificada —un procedimiento abreviado que resuelve en días— y optó por el proceso formal, lo que prolongó su detención en Paraguay bajo prisión preventiva. México había solicitado formalmente su detención con fines de extradición por la causa penal 213/2025, pero el desistimiento posterior facilitó la vía migratoria.

Proceso de expulsión
La expulsión se concretó hoy, a las 17:00 horas tiempo de Paraguay, en el Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi de Asunción, como una medida soberana del Estado paraguayo por violación a las normativas migratorias (ingreso y estancia irregular). Este procedimiento evitó los trámites extraditoriales prolongados, priorizando la seguridad nacional y la cooperación bilateral. El Ministerio Público paraguayo, a través de su Unidad Especializada de Asuntos Internacionales, Extradición y Asistencia Jurídica Externa (UASI), coordinó la entrega directa a autoridades mexicanas, que incluyeron elementos del Gabinete de Seguridad, FGR, CNI, Instituto Nacional de Migración (INM) y Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
Paraguay notificó a México la decisión de expulsión tras verificar la irregularidad migratoria. México remitió formalmente, vía diplomática, el desistimiento de la solicitud de extradición, permitiendo el traslado inmediato en un avión de la FGR.
El operativo de alta seguridad involucró escolta de SENAD hasta el embarque, con Bermúdez custodiado por agentes mexicanos. Imágenes difundidas por SENAD muestran su entrega a las autoridades federales y el momento en que ingresa al avión, vestido con ropa casual y visiblemente custodiado.
Omar García Harfuch, titular de la SSPC, emitió un comunicado agradeciendo «la firme colaboración y apoyo de la Presidencia de la República del Paraguay», presidida por Santiago Peña Palacios. En X, SENAD declaró: «Trasladamos y entregamos a Hernán Bermúdez Requena, alias ‘Comandante H’, uno de los principales objetivos criminales de México. Reafirmamos: en Paraguay no hay refugio para el crimen organizado transnacional». La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo refrendó el compromiso de «cero tolerancia a la corrupción» y ordenó esclarecer los nexos de Bermúdez con instituciones.
Este mecanismo de expulsión migratoria, en lugar de extradición, agilizó el proceso y subraya la priorización de la soberanía paraguaya en materia de migración, alineada con tratados bilaterales como el de Extradición México-Paraguay (vigente desde 1997).
Traslado a México y consecuencias Inmediatas
Una vez en territorio mexicano, Bermúdez fue trasladado directamente al Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) No. 1 «El Altiplano», en Almoloya de Juárez, Estado de México, para enfrentar su proceso judicial por los cargos mencionados, además de posibles adiciones por narcomenudeo y vínculos con el CJNG. La FGR continuará la investigación, incluyendo posibles ramificaciones con funcionarios públicos.

El caso ha generado controversia política: Bermúdez se autodenomina «perseguido político», mientras Adán Augusto López Hernández se declaró «tranquilo» y dispuesto a comparecer, negando cualquier nexo con «La Barredora». Dentro de Morena, ha avivado tensiones sobre infiltraciones criminales en gobiernos locales. Internacionalmente, fortalece la agenda antinarcóticos entre México y Paraguay, con énfasis en inteligencia compartida contra el CJNG, que opera en Sudamérica para el tráfico de precursores químicos.
Esta expulsión no solo cierra un capítulo en la persecución de Bermúdez —prófugo por siete meses—, sino que ejemplifica cómo la irregularidad migratoria puede servir de herramienta expedita contra fugitivos, reafirmando que «no hay refugio» para líderes criminales en la región.



