Pagano invitó a su patrón a la lucha libre
La reciente función de lucha libre en la Plaza de Armas de Chihuahua ha puesto bajo los reflectores a José Julio Pacheco (Pagano), asesor de Cruz Pérez Cuéllar. Aunque su rol en la nómina de la administración municipal de Juárez es por decir lo menos extraña, era desconocida, lo cual lo convierte en un “aviador”; su capacidad para organizar y costear un evento de la magnitud del espectáculo de la Plaza de Armas en la capital, resulta, cuando menos, cuestionable. El contraste entre su actividad como promotor de lucha libre y su posición en la nómina pública levanta sospechas sobre una estructura de financiamiento que no coincide con la realidad de un servidor público de su nivel.
Sueldo de asesoría dudosa
Pacheco percibe un salario que supera los 39 mil pesos mensuales, una cifra que en el papel parece insuficiente para absorber los costos de producción de un evento masivo en la capital del estado. Al considerar los gastos de logística, traslado de luchadores y renta de equipo, la cuenta final excede por mucho el margen de ahorro de cualquier empleado de confianza. Esta disparidad financiera sugiere que el asesor actúa como un pararrayos para ocultar el origen real del capital invertido en la promoción del alcalde juarense.
El banquete de la incertidumbre
A la opacidad de la lucha libre se suma otro evento inquietante: una comida para 5 mil personas celebrada el pasado 21 de marzo en Chihuahua. Según las versiones oficiales del equipo del alcalde, el banquete fue un obsequio de un grupo de amigos no identificados. Esta explicación, lejos de calmar las aguas, ha coludido a los observadores políticos en una misma conclusión: existe una red de mecenazgo invisible que está inyectando recursos a la imagen de Pérez Cuéllar sin dejar rastro en los libros contables.
Cruz olvida reglas de Morena
Desde el 7 de marzo, Morena estableció una prohibición estricta sobre los gastos de precampaña para garantizar equidad en sus procesos internos. Sin embargo, los eventos atribuidos a amigos y subordinados de Pérez Cuéllar parecen burlar estas restricciones mediante la triangulación de fondos. Al no reportar estos gastos como propios, el alcalde estira la liga de la legalidad electoral, ignorando los filtros de integridad que su propio partido exige a quienes aspiran a la continuidad o al ascenso político.
Invasión territorial sospechosa
Resulta anómalo que un asesor pagado por los impuestos de los juarenses dedique su tiempo y presuntos recursos personales a operar eventos en la ciudad de Chihuahua. Esta expansión territorial, financiada bajo sombras, delata una urgencia política que no respeta fronteras administrativas. La presencia de Pacheco en la capital, orquestando oficialmente movilizaciones masivas, confirma que la estructura municipal de Juárez se ha convertido en una maquinaria de proyección estatal que opera fuera de los radares de fiscalización.
Mecenas sin rostro
La narrativa del grupo de amigos generosos que alimentan a 5 mil personas es un insulto a la inteligencia del electorado. En política, nadie regala miles de platos de comida sin esperar una retribución futura en contratos o posiciones de poder. Esta falta de nombres y apellidos en el financiamiento de los eventos del 21 de marzo refuerza la idea de una precampaña paralela que se alimenta de intereses privados que prefieren mantenerse en la clandestinidad, comprometiendo la futura independencia de la administración.
Integridad bajo fuego
Los filtros de integridad de Morena parecen ser opcionales para el círculo cercano de Cruz Pérez Cuéllar. El hecho de que un empleado directo sea el rostro de gastos exorbitantes es una señal de que los mecanismos internos de control han sido rebasados por el pragmatismo electoral. Mientras la dirigencia nacional pide austeridad, en Chihuahua se exhibe una opulencia que nadie sabe explicar, pero que todos ven pasar frente a las plazas públicas más emblemáticas del estado.
Doble contabilidad ética
La estrategia de utilizar asesores como empresarios de la política crea un vacío de responsabilidad legal. Si se cuestiona el gasto, se responde que es dinero privado; si se cuestiona el origen, se apela a la amistad. Esta doble contabilidad ética permite que Pérez Cuéllar mantenga las manos limpias mientras su equipo ensucia el proceso con recursos cuya procedencia es un misterio. El asesor de los 39 mil pesos se convierte así en la pieza clave de un engranaje diseñado para evadir la transparencia.
Fiscalización en el limbo
La complacencia con la que se manejan estas cifras indica que no hay intención de rendir cuentas. Que un evento de lucha libre y una comida masiva ocurran en el mismo mes, bajo la misma sombra de duda, debería ser motivo de una investigación de oficio por parte de las autoridades electorales. La opacidad de José Julio Pacheco y los amigos anónimos del alcalde no es una anécdota, es una violación sistemática a la confianza pública que Morena prometió restaurar y que hoy parece ignorar convenientemente.
El costo de la ambición
Al final, el rastro del dinero siempre lleva a la misma puerta. La ambición de proyectar una imagen ganadora en todo el estado ha llevado al equipo de Juárez a cometer errores básicos de ocultamiento. Los parches informativos sobre amigos no identificados y asesores millonarios solo logran confirmar lo que los críticos sostienen: la precampaña de Pérez Cuéllar se construye sobre un cimiento de opacidad que choca de frente con los principios de transparencia que el país exige hoy más que nunca.

