La agencia explicó que el deterioro se debe principalmente a un gasto rígido, una base de ingresos estrecha y el continuo apoyo financiero a Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que limita la capacidad del gobierno para estabilizar la deuda en un entorno de bajo crecimiento económico. El déficit fiscal se mantuvo elevado, cercano al 5% del PIB en 2025, solo ligeramente inferior al 5.3% de 2024, lo que impulsó la deuda bruta del gobierno al 49.3% del PIB en 2025, desde el 46% en 2024 y el 39.8% en 2023. Moody’s proyecta déficits por encima del 4% del PIB en 2026-2027, con la deuda aproximándose al 55% del PIB hacia 2028.
Esta rebaja ocurre tras el cambio a perspectiva negativa en noviembre de 2024, cuando la agencia ya había señalado preocupaciones por el debilitamiento institucional, la reforma judicial que podría erosionar los contrapesos y el aumento de pasivos contingentes relacionados con Pemex. Ahora, con la calificación en Baa3, México se encuentra a solo un escalón de perder el grado de inversión y entrar en territorio de grado especulativo o «bono basura», lo que podría encarecer el financiamiento de la deuda soberana, generar salidas de capital y afectar la percepción de riesgo país.
A pesar de ello, Moody’s reconoció ciertos elementos positivos, como la estabilidad macroeconómica relativa y la revisión a perspectiva estable indica que, por el momento, no anticipa una nueva rebaja inmediata, aunque advirtió sobre prioridades de política conflictivas que socavan la credibilidad. Otras agencias mantienen calificaciones similares: S&P en BBB con perspectiva negativa, manteniendo también a México en el grado de inversión pero con riesgos latentes.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) defendió las finanzas públicas tras el anuncio, destacando que México conserva el grado de inversión y subrayando medidas para la consolidación fiscal. Sin embargo, analistas coinciden en que el desafío principal radica en lograr una reducción sostenible del déficit, ampliar la base recaudatoria y mejorar la sostenibilidad de Pemex sin generar mayores presiones en el balance gubernamental.
Esta acción de Moody’s ocurre en un contexto de moderado crecimiento económico proyectado, tensiones comerciales regionales y la necesidad de equilibrar inversión en infraestructura y programas sociales con disciplina fiscal. Los mercados reaccionaron con atención, aunque la perspectiva estable podría mitigar parte de la volatilidad inmediata. La calificación Baa3 implica un riesgo crediticio moderado, pero con vulnerabilidades claras que requieren atención prioritaria en la formulación de políticas para evitar un mayor deterioro en la confianza de inversionistas internacionales.



