La propuesta generó inmediato rechazo de organizaciones como la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), que advirtieron sobre posibles afectaciones al aprovechamiento académico de millones de estudiantes. Sectores políticos también criticaron la decisión, y algunos gobiernos estatales, como los de Nuevo León, Jalisco y Guanajuato, manifestaron su oposición.
Durante la conferencia matutina de este viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo aclaró que no existía una decisión definitiva y atribuyó la iniciativa a los gobiernos estatales, deslindando al secretario Delgado. “No es una decisión de Mario”, enfatizó la mandataria.
Horas más tarde, el propio Mario Delgado reconoció la controversia y anunció que el próximo lunes 11 de mayo se reunirá nuevamente con los secretarios de Educación de las 32 entidades federativas para revisar el calendario y presentar una propuesta definitiva. Aunque inicialmente insistió en que el cierre de clases se mantendría el 5 de junio —con los maestros concluyendo labores administrativas el 12—, indicó que el principal punto a analizar será la fecha de regreso a clases para el ciclo 2026-2027, originalmente prevista para finales de agosto.
“Vamos a revisar la fecha de regreso para garantizar el máximo aprovechamiento escolar”, señaló Delgado en un videomensaje. La SEP ha asegurado que se cumplirá con el plan de estudios y que el objetivo es equilibrar la protección de la salud de los estudiantes ante las altas temperaturas con la calidad educativa.
La rectificación ocurre en medio de un intenso debate nacional sobre el impacto de un posible recorte de hasta siete semanas en el calendario lectivo, que podría traducirse en un verano extendido de casi tres meses para los alumnos. Padres de familia, docentes y analistas educativos han cuestionado si el ajuste compromete el desarrollo académico, especialmente tras los rezagos acumulados en años anteriores.



