Ciudad de México.- Un grupo de personas vestidas de civil retiró por la fuerza una manta de protesta instalada frente a Palacio Nacional este jueves 7 de mayo, generando una ola de críticas por presunta censura y el uso de grupos de choque para silenciar la disidencia. Los manifestantes, integrantes del colectivo Mexicanos al Grito de Paz, exigían a la presidencia romper vínculos con el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, cuando fueron abordados por sujetos no identificados.
La dinámica del incidente comenzó con la intervención de mujeres que se presentaron como comerciantes, quienes intentaron bloquear el mensaje de la lona sentándose sobre ella. Momentos después, decenas de hombres con gorras y sudaderas con capucha irrumpieron en la plancha del Zócalo para arrebatar el material entre empujones y jaloneos, ante la mirada de elementos de la policía que no intervinieron para proteger el derecho a la libre expresión de los ciudadanos.
Tras el altercado, los manifestantes denunciaron haber recibido amenazas directas, lo que los obligó a retirarse de la zona y buscar resguardo en las oficinas del Congreso de la Ciudad de México. Representantes del colectivo señalaron que el uso de estos grupos operativos, que actúan de manera coordinada pero sin uniforme oficial, busca inhibir las protestas que resultan incómodas para la narrativa gubernamental sin que las autoridades asuman una responsabilidad directa por los desalojos.
Hasta el cierre de esta jornada, ni el Gobierno de la Ciudad de México ni la Fiscalía capitalina han emitido un comunicado oficial que identifique a los responsables o que aclare si existe una investigación abierta por las agresiones. El silencio institucional ha reforzado la percepción entre analistas y organizaciones civiles de que estos grupos operan bajo una política de tolerancia, lo que deja en vulnerabilidad a los ciudadanos que acuden al centro político del país para manifestar sus inconformidades.
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