Ciudad de México.- Casi un millón de aficionados desbordaron las inmediaciones del Ángel de la Independencia en la Ciudad de México para celebrar el triunfo de la selección mexicana por 3-0 frente a República Checa. La victoria, obtenida en la cancha del Estadio Azteca, cerró una fase de grupos perfecta para el conjunto dirigido por Javier Aguirre, consolidando el liderato invicto del Grupo A con nueve puntos y desatando una euforia colectiva que ni una intensa tormenta veraniega logró frenar.
La movilización hacia el Paseo de la Reforma comenzó minutos después del silbatazo final. La Jefa de Gobierno de la capital, Clara Brugada, confirmó que la afluencia superó las 800 mil personas a lo largo del corredor turístico y las avenidas conectadas, lo que obligó a la Secretaría de Seguridad Ciudadana a implementar cortes viales preventivos en vialidades principales como Insurgentes, Juárez y la Calzada de Tlalpan, además de suspender provisionalmente el servicio en múltiples estaciones de las Líneas 1, 3 y 4 del Metrobús.
El ambiente festivo estuvo marcado por el optimismo y el ya tradicional grito de «¿Y si sí?», frase que ha comenzado a generalizarse entre la afición tras hilar tres victorias consecutivas en la justa mundialista ante Sudáfrica, Corea del Sur y el cuadro checo. A mitad de la tarde, una fuerte lluvia dispersó temporalmente a los asistentes hacia los comercios y cornisas de la zona; sin embargo, al cesar el agua, la explanada del monumento volvió a llenarse con banderas tricolor, espuma, tambores y cánticos que se prolongaron hasta altas horas de la noche.
Las autoridades locales reportaron que el saldo de la jornada transcurrió de manera pacífica y bajo un saldo blanco, a pesar de la monumental concentración humana. El despliegue de seguridad y asistencia médica se mantuvo activo durante todo el festejo, mientras la marea verde de aficionados comenzaba a retirarse con la mirada puesta en el próximo rival de la selección para la ronda de los dieciseisavos de final del torneo.



