Washington, D.C. — El expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton se negaron este martes a comparecer ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes en la investigación sobre el fallecido financista y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein, escalando un enfrentamiento de meses con el presidente republicano del panel, el representante James Comer (Kentucky).
En una extensa carta personal dirigida a Comer —y publicada simultáneamente con una misiva legal de ocho páginas—, los Clinton afirmaron que las citaciones son “inválidas y legalmente inaplicables”, carentes de propósito legislativo válido y constituyen una violación de la separación de poderes. “Cada persona tiene que decidir cuándo ha visto o ha tenido suficiente y está dispuesta a luchar por este país, sus principios y su gente, sin importar las consecuencias. Para nosotros, ese momento es ahora”, escribieron.
Los Clinton argumentaron que ya proporcionaron voluntariamente declaraciones juradas similares a las aceptadas de otros siete u ocho exfuncionarios citados por el comité, y reiteraron que no poseen información relevante sobre la investigación, centrada en el manejo gubernamental de los casos contra Epstein y su socia Ghislaine Maxwell.
Comer, por su parte, realizó la declaración programada de Bill Clinton con una silla vacía como símbolo de la ausencia, y anunció ante periodistas que la próxima semana propondrá al comité votar el desacato al Congreso contra el expresidente. “Jeffrey Epstein visitó la Casa Blanca 17 veces mientras Bill Clinton era presidente”, recordó Comer, aunque aclaró: “Nadie está acusando a Bill Clinton de ninguna fechoría. Solo tenemos preguntas”.
El republicano señaló que la citación fue aprobada de forma bipartidista por el comité y amenazó con extender el procedimiento contra Hillary Clinton si no comparece este miércoles. De aprobarse el desacato en el pleno de la Cámara, el caso pasaría al Departamento de Justicia, con posibles multas de hasta 100,000 dólares y hasta un año de prisión.
Los Clinton contrataron recientemente a abogados de alto perfil, incluyendo a Ashley Callen (ex asesora de líderes republicanos) y al veterano Abbe Lowell, para fortalecer su defensa legal. Sus abogados argumentaron que no existe nexo pertinente entre el testimonio solicitado y los objetivos legislativos del comité, citando precedentes de la Corte Suprema.
La investigación de Comer ha sido criticada por demócratas y algunos observadores como un intento de desviar la atención de los vínculos de Donald Trump con Epstein y la decisión de su gobierno de cerrar el caso sin divulgar información clave, enfocándose en cambio en figuras demócratas asociadas al financista.
Los Clinton acusaron directamente al presidente del comité de motivaciones políticas y de proteger a “amigos” mientras persigue a “enemigos”. “Confiamos en que cualquier persona razonable verá que lo que usted está haciendo es tratar de castigar a quienes considera sus enemigos”, afirmaron.
El enfrentamiento podría derivar en una prolongada batalla judicial. Mientras, el comité ha entrevistado solo a dos testigos clave (exsecretario Alexander Acosta y ex fiscal general William Barr), dejando de lado a otros funcionarios citados.
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