Washington, D.C. — El expresidente Bill Clinton y la exsecretaria de Estado Hillary Clinton llegaron a un acuerdo con los republicanos de la Cámara de Representantes para testificar en la investigación sobre Jeffrey Epstein, evitando así un voto de desacato al Congreso que se perfilaba inminente.
Hillary Clinton comparecerá ante el Comité de Supervisión de la Cámara el 26 de febrero, mientras que Bill Clinton lo hará el día siguiente, 27 de febrero. Las declaraciones serán transcritas y grabadas en video, según confirmó el presidente del comité, el representante republicano James Comer (Kentucky).
“Esperamos interrogar a los Clinton como parte de nuestra investigación sobre los horribles crímenes de Epstein y Maxwell, para ofrecer transparencia y rendición de cuentas al pueblo estadounidense y a los sobrevivientes”, declaró Comer en un comunicado oficial del comité.
La decisión pone fin a meses de resistencia por parte de los Clinton, quienes habían calificado las citaciones como inválidas y ofrecido en su lugar declaraciones juradas sobre su limitado conocimiento de los abusos. Sin embargo, ante la amenaza de cargos criminales por desacato —que podrían implicar multas elevadas o incluso prisión—, optaron por negociar. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, confirmó que cualquier procedimiento de desacato queda “en pausa”.
Esta será la primera ocasión en que un expresidente es obligado a testificar ante legisladores desde que Gerald Ford lo hizo voluntariamente en 1983. Históricamente, el Congreso ha mostrado deferencia hacia exmandatarios, aunque Bill Clinton mantuvo una relación documentada con Epstein a finales de los 90 y principios de los 2000, sin que se le haya acusado de delito alguno.
Tanto Bill como Hillary Clinton han negado conocer los abusos sexuales a menores cometidos por el financiero, quien se suicidó en prisión en 2019 mientras esperaba juicio, y por su socia Ghislaine Maxwell, condenada por tráfico sexual.
Las negociaciones estuvieron marcadas por desconfianza mutua, con los Clinton criticando que la investigación de Comer se centra más en ellos que en posibles responsabilidades de la administración anterior. Los republicanos, por su parte, buscan usar el testimonio para presionar políticamente a sus adversarios en un contexto de alta polarización.
El acuerdo representa una victoria para Comer y los republicanos, quienes avanzaron en los cargos de desacato con apoyo parcial de algunos demócratas. Sin embargo, aumenta la tensión partidista, ya que los demócratas advierten que este precedente podría usarse en el futuro contra figuras de otros partidos.
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