Ciudad de México.- La reciente aparición del senador Javier Corral Jurado en Culiacán junto a su compañero de bancada Enrique Inzunza Cázarez no constituye un hecho aislado ni una alianza coyuntural de la presente legislatura, sino el reflejo de un entramado de relaciones políticas y personales con el grupo Sinaloa que se extiende por más de una década. Este vínculo, lejos de limitarse a las siglas de su actual partido, se ha consolidado a través de raíces académicas, coincidencia de mandos institucionales y un patrimonio residencial de descanso que ancla los intereses del chihuahuense en el pacífico mexicano.
El origen formal del arraigo de Corral en territorio sinaloense se remonta a su formación profesional como egresado de la Universidad de Occidente, institución educativa con diversos campus en dicha entidad. Este lazo formativo inicial abrió las puertas a una familiaridad geográfica que posteriormente se tradujo en una millonaria inversión inmobiliaria dentro de la zona turística más exclusiva de Mazatlán. En el complejo residencial Quintas del Mar II, el legislador adquirió un departamento de lujo con una superficie de 327 metros cuadrados de construcción y un valor comercial de mercado tasado actualmente en 7 millones 500 mil pesos, destino donde radica regularmente durante sus periodos vacacionales conviviendo de cerca con la clase empresarial y política del puerto.
Esta proximidad patrimonial facilitó la construcción de una relación institucional sólida con Quirino Ordaz Coppel a partir de julio de 2016, cuando ambos se reunieron en la capital de Chihuahua como gobernadores electos y compartieron por primera vez una comida enel restaurante La Casona. Durante su gestión simultánea entre 2017 y 2021, Corral y Ordaz Coppel mantuvieron una dinámica constante de visitas recíprocas en sus respectivos estados bajo la justificación de consolidar el corredor comercial y turístico mutuo, además de unificar estrategias en el combate a la criminalidad en las zonas serranas limítrofes.
Fue justamente al interior de esa estructura de gobierno donde se cimentaron los puentes con la actual administración de Sinaloa. Durante el mandato de Quirino Ordaz Coppel, el actual gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya se desempeñó como el jefe de la Oficina de Asesores del Ejecutivo, posición de alta confianza desde la cual conoció y operó de forma directa las minutas de trabajo, los convenios de coordinación y los acuerdos políticos interestatales que se firmaban con el gobierno de Javier Corral. La vigencia de estas ligas históricas explica la actual sintonía dentro del bloque oficialista y el respaldo público recíproco que el chihuahuense sostiene hacia los liderazgos sinaloenses frente a las presiones políticas crecientes por parte de Estado Unidos.



