La vacilada de Daniela contra Cruz
La decisión de la dirigencia estatal del PAN de llevar al alcalde Cruz Pérez Cuéllar ante instancias penales y electorales marca el inicio de una fase de «guerra jurídica» de baja intensidad, buscando alto impacto mediático, pero bien visto es una vacilada, al centrar la denuncia en el uso de recursos públicos para la impresión de 120 mil volantes. ¡Por Dios! que no hay irregularidades más graves con la asignación amañada de contratos para la recolección de basura; que no es más grave la recaudación irregular que se realiza desde la oficina de Regulación Comercial que permite no la invasión de banquetas de centro de la ciudad, sino la invasión de calles ya totalmente cerradas trafico vehicular y rentadas como espacios comerciales…que no la chiflen que es cantada, 120 mil volantes, no son nada por irregular que haya sido su impresión ante el trafico irregular de permisos temporales para la circulación de vehículos, si quieren en realidad judicializar las tropelías de Pérez Cuéllar, que no se anden por las ramas, hay mucha tela de donde cortar.
El uso raro de la violencia de género
Siguiendo con Daniela y Cruz, a la panista se le ocurrió la vacilada de incluir una denuncia por violencia política de género, en el paquete legal lo que revela una sofisticación en la estrategia de defensa de la líder panista. Al vincular los señalamientos de Pérez Cuéllar contra su familia con una agresión basada en su condición de mujer y dirigente, Álvarez intenta neutralizar las críticas por presunto tráfico de influencias, desplazando el debate del terreno de la ética pública al de la vulneración de derechos políticos. Este recurso legal se esta desgastando pros uso estrambótico como es el caso. Cruz señaló a Daniel Álvarez y a la diputada Xóchitl Contreras, por tráfico de influencias para colocar a la familia inmediata y extendida en la ubre de los presupuestos públicos, si fueran machos , varones, masculinos, sería el mismo tráfico de influencias, no es asunto de género sino de ética política.
Los padrinazgos tóxicos
El dirigente estatal del PRI, Alex Domínguez, ha lanzado una ofensiva retórica que busca desmantelar la narrativa de ascenso de Andrea Chávez, etiquetando sus respaldos políticos como activos tóxicos en el ecosistema electoral de Chihuahua. Al calificar de «absurdos» los apoyos de Adán Augusto López y Javier Corral, Domínguez no solo ataca a la senadora, sino que intenta reactivar el sentimiento de agravio regional contra figuras que arrastran pasivos históricos. El priista apuesta a que el electorado identifique a Chávez no como una figura de renovación, sino como la heredera de facciones cuestionadas por el centralismo y la ineficacia administrativa.
La sombra del influyentismo
La estrategia discursiva de Domínguez emplea la frase «no me ayudes, compadre» para proyectar a la legisladora como una figura dependiente de tutelajes externos que, bajo su óptica, resultan contraproducentes. Al vincular directamente al exsecretario de Gobernación con señalamientos de nexos opacos y el manejo discrecional de recursos, el líder tricolor busca sembrar una duda razonable sobre la integridad del proyecto de la Cuarta Transformación en el estado. Con esto, la oposición intenta posicionarse como un bloque que, a diferencia de Morena, no carga con el desgaste mediático de personajes con «señalamientos fuertes y claros» a nivel nacional, como es el caso de los senadores Adán Augusto López y Javier Corral-
El fantasma del corralismo en la boleta
Respecto a la mención de Javier Corral, el análisis de Domínguez explota la polarización que aún genera el exgobernador en la entidad tras una gestión marcada por la parálisis institucional. Al recordar la supuesta dedicación al golf por encima de la obra pública y la seguridad, el diputado federal intenta transferir el desprestigio del exmandatario a la imagen de la senadora. Este movimiento táctico erosiona el avance de Chávez en los sectores que aún resienten la «persecución política» del sexenio anterior, sugiriendo que su candidatura representaría una restauración de los vicios que detuvieron el crecimiento de Chihuahua.
Guerra de estructuras rumbo al 2027
Finalmente, este ataque frontal revela que el bloque opositor ha identificado a Andrea Chávez como el blanco prioritario a desgastar en la carrera por la gubernatura. La dureza de los señalamientos de Domínguez anticipa una contienda donde la valía personal de los aspirantes quedará en segundo plano frente a la guerra de antecedentes de sus promotores. Al centrar la crítica en los «padrinos», el PRI busca despojar a la senadora de su halo de frescura política, presentándola ante el electorado como el producto de una alianza de intereses que, según el diagnóstico opositor, ya le fallaron al estado en el pasado.
