Nueva Delhi, India.- Tras casi dos décadas de complejas negociaciones, India y la Unión Europea han anunciado la conclusión de un ambicioso acuerdo de libre comercio. El pacto, calificado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como la madre de todos los acuerdos, busca reconfigurar el tablero económico global y profundizar los lazos estratégicos entre dos de los mercados más grandes del mundo, impactando a cerca de 2,000 millones de personas.
El tratado surge en un contexto de alta volatilidad internacional. Las recientes políticas arancelarias de Washington, que han afectado tanto a Nueva Delhi como a Bruselas, aceleraron el acercamiento entre ambas potencias. Mientras Estados Unidos impone gravámenes adicionales a los productos indios por la compra de petróleo ruso, y mantiene tensiones comerciales con el bloque europeo, India y la Unión Europea han optado por la asociación como mecanismo de estabilidad.
El alcance del acuerdo es masivo. India se ha comprometido a reducir o eliminar aranceles para el 96.6% de las exportaciones europeas. Entre los sectores más beneficiados se encuentran la industria automotriz, donde los impuestos bajarán gradualmente del 110% al 10%, y el sector vinícola, con reducciones drásticas para las gamas premium. Por su parte, la Unión Europea abrirá sus puertas a casi el 99% de los envíos indios, favoreciendo sectores clave como el textil, calzado, ingeniería y productos farmacéuticos.
No obstante, el pacto mantiene protecciones en áreas sensibles. Nueva Delhi ha excluido los productos lácteos y cereales para proteger su agricultura local, mientras que Bruselas no otorgará concesiones arancelarias al azúcar ni a ciertos tipos de carnes provenientes de India.
Más allá del intercambio de bienes, el acuerdo establece un marco de cooperación en defensa, seguridad y movilidad de talento cualificado. El primer ministro indio, Narendra Modi, destacó que esta alianza representa el 25% del PIB global y fortalecerá la previsibilidad en un orden mundial fragmentado. Las proyecciones oficiales estiman que el comercio bilateral, que actualmente ronda los 136,500 millones de dólares, alcance los 200,000 millones para el año 2030.
El proceso entra ahora en una fase de revisión legal y ratificación por parte del Parlamento Europeo. Los funcionarios de ambas regiones prevén que la firma formal se realice en los próximos meses, permitiendo que el tratado entre en vigor antes de que finalice el año.