Chihuahua, Chih.- La inconformidad en la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) hacia la gestión del rector Luis Alfonso Rivera Campos continúa latente, con el Sindicato de Trabajadores al Servicio de la Universidad Autónoma de Chihuahua (STSUACH) manteniendo una postura firme ante incumplimientos al contrato colectivo, falta de respuestas a sus demandas y presunta preferencia por personal de confianza. A inicios de mayo de 2026, el sindicato se declaró en estado de protesta y no descarta estallar una huelga general.
María Concepción Rodríguez Zendejas, secretaria general del STSUACH, ha denunciado la falta de atención de la rectoría a planteamientos pendientes desde hace más de un año. Entre las principales quejas destacan la ausencia de contrataciones de nuevas plazas para trabajadores de base —el gremio agrupa a más de 1,068 agremiados— durante más de 12 meses, mientras aumentan las posiciones de confianza. También señalan la falta de atención al fideicomiso de jubilados y pensionados, así como presuntos malos tratos y hostigamiento por parte de personal administrativo cercano a la rectoría.
Protesta formal y amenaza de huelga
El sindicato mantiene abierta una convocatoria de emplazamiento a huelga desde septiembre de 2025. El 15 de abril de 2026 envió un nuevo pliego petitorio por escrito, sin obtener respuesta concreta hasta la fecha. A partir del fin de semana del 9-10 de mayo, los trabajadores se declararon formalmente en estado de protesta, analizando acciones legales y la posibilidad de paralizar actividades si no se atienden sus demandas, que incluyen modificaciones al contrato colectivo, respeto a la representatividad sindical y equidad en plazas y beneficios.
Rodríguez Zendejas ha señalado que, aunque el trato directo con el rector Rivera Campos ha sido de respeto, existe indolencia de la rectoría y ataques indirectos que debilitan la representación sindical. El gremio advierte que no permitirá la “privatización” de plazas y analiza seriamente ejercer su derecho a huelga por las violaciones al contrato colectivo.
Estas tensiones se suman a protestas previas de estudiantes (como la toma de rectoría en 2024 por gratuidad y atención a demandas) y de jubilados, quienes han cuestionado el manejo de prestaciones. Además, persisten críticas por el manejo de quejas de acoso y violencia de género, así como señalamientos de falta de transparencia y posibles conflictos de interés en la administración.
Por su parte, Rivera Campos ha destacado en informes recientes logros como el crecimiento en matrícula (más de 31 mil estudiantes), ampliación de programas educativos, investigación y proyectos de vinculación. En febrero de 2026 participó en tomas de protesta de sociedades de alumnos y ha sostenido reuniones con directivos para abordar temas internos, incluyendo señalamientos en su contra reportados en enero.
Hasta el 12 de mayo de 2026, la rectoría no ha emitido una respuesta detallada y pública a las últimas advertencias sindicales del STSUACH. La posible huelga representa un desafío significativo para la administración, en un contexto donde la autonomía universitaria, el equilibrio entre personal de base y de confianza, y la atención a demandas históricas siguen siendo temas sensibles para miles de estudiantes y trabajadores. La comunidad universitaria permanece a la expectativa de un diálogo que evite un paro que afectaría las actividades académicas.



