Niños, mujeres y adultos mayores han abandonado sus hogares, cultivos y animales, refugiándose en el monte, iglesias o comunidades cercanas. Testimonios recogidos en comunicados y videos difundidos por los afectados describen noches de terror, con familias huyendo en medio de la balacera mientras cargan a sus hijos. “Más de mil familias estamos siendo desplazadas en este momento”, alertó el CIPOG-EZ, que también ha denunciado desapariciones de integrantes de sus filas en la zona.
Pobladores y organizaciones acusan omisión o inacción de las autoridades de los tres niveles de gobierno. A pesar de la presencia de fuerzas federales en la zona, los ataques continúan, incluso contra lugares donde se han refugiado desplazados previos, como Alcozacán. Mujeres indígenas se han manifestado frente al Palacio de Gobierno de Guerrero exigiendo rescate urgente para sus familiares sitiados.
Guerrero figura entre los estados con mayor número de desplazados internos en México en años recientes. Este nuevo episodio agrava una crisis humanitaria que incluye pérdida de cosechas, trauma psicológico en menores y riesgo de desintegración comunitaria. Las demandas de los afectados son claras: intervención inmediata, desarticulación del grupo criminal y atención integral a las familias desplazadas para evitar que el silencio institucional perpetúe el terror en la sierra.



