Ciudad de México.- Marcelo Patrick Ebrard Ramos, hijo del actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, residió durante al menos seis meses en la residencia oficial de la embajada de México en el Reino Unido, ubicada en el exclusivo barrio de Belgrave Square, sin pagar renta ni cubrir gastos de mantenimiento, mientras su padre ocupaba el cargo de secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
De acuerdo con una investigación del periodista Claudio Ochoa Huerta, publicada en su columna en El Universal y difundida por Latinus Diario, el joven ocupó una de las tres habitaciones del segundo piso de la residencia. Se trata de espacios amplios, alfombrados, con chimenea decorativa, clóset, calefacción y vista directa a la aristocrática plaza. Fuentes consultadas por el reportero —nacionales y extranjeras— confirmaron que la estancia ocurrió al menos entre octubre de 2021 y abril de 2022, mientras Marcelo Patrick cursaba una maestría en Londres.
El valor de mercado de un alojamiento similar en esa zona de alto prestigio oscila entre 3 mil 200 y 4 mil 600 libras esterlinas al mes, es decir, entre 80 mil y 115 mil pesos mexicanos aproximadamente, según portales especializados en bienes raíces. No obstante, el hijo del entonces canciller no desembolsó esa cantidad. Además del hospedaje gratuito, contó con todos los servicios de la residencia diplomática: aseo, lavandería, planchado de ropa y preparación de alimentos a cargo de la cocinera oficial del inmueble.
El beneficio y la justificación oficialEl periodista Claudio Ochoa califica el hecho como “un acto de nepotismo y uso de recursos públicos a favor de un particular”. En su texto, destaca que el responsable de la política exterior de México mantenía a su hijo en una sede diplomática y, específicamente, en la mejor habitación disponible de la residencia.
La embajada de México en Londres tiene su residencia oficial en el número 48 de Belgrave Square, un inmueble histórico conocido como “La Casa de México”, construido en 1826, el mismo año en que el Reino Unido reconoció la independencia mexicana. Se trata de una propiedad representativa del Estado mexicano, destinada principalmente al embajador y a actividades protocolarias.
Ante los señalamientos, la oficina de prensa de Marcelo Ebrard aceptó la información y justificó la estancia. Según la versión proporcionada, la entonces embajadora de México en el Reino Unido, Josefa González Blanco, se enteró de que el joven buscaba un departamento para rentar y le ofreció hospedaje en la residencia oficial. “En una conversación salió que iba a rentar un departamento, pero que González Blanco hizo el ofrecimiento y lo tomaron”, indicaron.
Esta revelación ha reavivado el debate sobre la austeridad republicana que promovió el movimiento de la Cuarta Transformación. Durante años, sus integrantes criticaron los privilegios de la clase gobernante anterior —vehículos blindados, escoltas, hoteles de lujo y cenas costosas— y prometieron un estilo “franciscano” de gobierno. Sin embargo, casos como este muestran que, una vez en el poder, algunos de sus principales exponentes han disfrutado de beneficios similares a los que antes condenaban.
El caso se suma a otras controversias relacionadas con el uso de instalaciones diplomáticas mexicanas y ha generado cuestionamientos sobre posibles conflictos de interés cuando un funcionario público tiene influencia directa sobre las sedes en el exterior.
Hasta el momento, ni la Secretaría de Economía ni la Secretaría de Relaciones Exteriores han emitido una declaración oficial adicional más allá de la justificación inicial de que se trató de una invitación de la embajadora. El periodista Claudio Ochoa, basado en tres fuentes independientes, mantiene que el arreglo representa un beneficio indebido derivado de la posición jerárquica del padre en ese momento.
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