Ciudad de México. La riqueza acumulada por las cinco personas más adineradas del país registró un repunte promedio del 30 por ciento desde el arranque de la administración federal en octubre de 2024, en medio de un panorama económico marcado por la volatilidad de los mercados y el auge de commodities como el cobre. Esta tendencia beneficia a figuras como Carlos Slim, Germán Larrea y Alejandro Baillères, impulsados por el alza en las cotizaciones bursátiles y la demanda global de minerales, mientras que Ricardo Salinas Pliego arrastra caídas derivadas de litigios judiciales y deudas pendientes.
El contraste se evidencia en el índice de multimillonarios de Bloomberg, actualizado al 11 de noviembre de 2025, que ubica a estos empresarios en las posiciones más altas de la élite económica mexicana. El crecimiento colectivo de sus patrimonios, que suman ahora cerca de 199 mil millones de dólares, contrasta con la recaudación fiscal nacional, que se mantiene entre las más bajas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, al apenas superar el 17.7 por ciento del producto interno bruto en 2023, según datos recientes de la OCDE. Esta disparidad resalta la brecha de desigualdad en el país, donde el uno por ciento más acaudalado percibe ingresos 442 veces superiores a los del diez por ciento más pobre, con los hogares de mayores recursos ganando en promedio 4 mil 700 pesos diarios frente a los 70 pesos de los más vulnerables.
Slim consolida su hegemonía con un salto de casi 30 mil millones
Carlos Slim Helú, patriarca del imperio de telecomunicaciones Telmex y América Móvil, conserva el primer sitio entre los mexicanos y el decimoséptimo a nivel mundial, con un patrimonio valorado en 115 mil millones de dólares. Este monto representa un avance del 28.9 por ciento respecto a los 89.2 mil millones anotados el 3 de octubre de 2024, gracias a la recuperación en el sector de las comunicaciones y diversificaciones en retail y construcción. El empresario, cuya fortuna incluye activos en efectivo y empresas cotizadas, ha capitalizado el repunte de las bolsas mexicanas y la estabilidad relativa del peso, en un año donde las inversiones en infraestructura han favorecido a sus holdings.
Larrea y Baillères cabalgan el boom minero para duplicar activos
En el segundo escalafón, Germán Larrea, al mando de Grupo México, ostenta 55.2 mil millones de dólares, un incremento del 48.8 por ciento desde los 37 mil millones de octubre pasado. Su ascenso se atribuye al alza en los precios del cobre, impulsado por la transición energética global y la demanda de China, que ha elevado el valor de las operaciones mineras de su conglomerado. Larrea, heredero de una dinastía industrial, figura en el puesto 30 mundial y ve su riqueza crecer en paralelo a la expansión de proyectos en Perú y Estados Unidos.
Alejandro Baillères, controlador de Grupo BAL con intereses en minería y seguros, ocupa el tercer lugar nacional y el 255 global, al elevar su fortuna de 6.45 mil millones a 12 mil millones de dólares, un salto del 86 por ciento. El dinamismo en el sector extractivo, particularmente en oro y plata a través de Peñoles, junto con la solidez de Palacio de Hierro en el comercio minorista, explican este vigor, en un contexto donde los commodities han registrado ganancias anuales superiores al 20 por ciento.
Aramburuzabala avanza con inversiones en capital de riesgo
María Asunción Aramburuzabala, heredera de la cervecera Grupo Modelo –vendida en 2013 a un gigante belga– y fundadora de Tresalia Capital, irrumpe en el cuarto puesto con 8.9 mil millones de dólares, un crecimiento del 9.1 por ciento en apenas cinco meses desde su inclusión en el índice en junio de 2025. Su estrategia en fondos de inversión y adquisiciones en tecnología ha rendido frutos, alineándose con el flujo de capitales hacia startups latinoamericanas, lo que la posiciona como la única mujer en el quinteto de élite mexicana.
Salinas Pliego, asediado por deudas y juicios transfronterizos
La nota discordante la marca Ricardo Salinas Pliego, presidente de Grupo Salinas, cuya riqueza mermó un 33.2 por ciento al pasar de 11 mil millones a 7.4 mil millones de dólares en el mismo lapso. Este retroceso, que lo relega al quinto lugar, se vincula directamente al deslistado voluntario de Elektra en la Bolsa Mexicana de Valores y a presiones fiscales del Servicio de Administración Tributaria por adeudos pendientes. En Estados Unidos, el magnate enfrenta demandas de acreedores por 580 millones de dólares relacionados con bonos de TV Azteca; un juez neoyorquino le concedió solo 48 horas para responder a una moción de suspensión, mientras un tribunal federal mexicano revocó recientemente una medida cautelar que le permitía eludir el pago. Estos embates judiciales, que incluyen procesos en Nueva York por incumplimientos contractuales, han erosionado la confianza de inversionistas y depreciado el valor de sus activos en medios y retail.
El auge de estas fortunas se da en un México donde la desigualdad extrema persiste como reto estructural: los cuatro multimillonarios principales controlan recursos equivalentes al nueve por ciento del PIB nacional, según estimaciones de organizaciones como Oxfam, mientras más de la mitad de la población vive en condiciones de vulnerabilidad económica. Expertos en finanzas atribuyen el repunte general a factores externos como la recuperación post-pandemia y el nearshoring, pero advierten que sin reformas fiscales profundas, el país podría agravar su posición como la décima economía más desigual del orbe.



