CIUDAD DE MÉXICO.- La Fiscalía General de la República prepara la judicialización de una nueva carpeta de investigación que involucra de manera directa al gobernador de Nuevo León, Samuel García Sepúlveda, y a su esposa, la empresaria y funcionaria regiomontana Mariana Rodríguez Cantú. El área de inteligencia de la dependencia federal estructura el expediente técnico-penal centrándose en la presunta comisión de operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal, derivado de triangulaciones financieras detectadas en las cuentas bancarias de despachos jurídicos familiares y compañías proveedoras del gobierno estatal.
Los informes del Ministerio Público de la Federación señalan que el rastreo financiero abarca transferencias millonarias realizadas durante los últimos ejercicios fiscales hacia las firmas de consultoría jurídica de las que el mandatario neoleonés es socio formal. Los peritos contables de la institución federal documentaron que diversos contratistas de la administración pública local transfirieron recursos por concepto de supuestos honorarios profesionales a las cuentas de los litigantes, dinero que posteriormente fue movilizado hacia cuentas particulares e inversiones inmobiliarias pertenecientes a la pareja gubernamental.
Rastreo de depósitos y facturación simulada
La indagatoria de la fiscalía general adquirió soporte técnico tras los cruces de datos aportados por la Unidad de Inteligencia Financiera y el Servicio de Administración Tributaria respecto a los ingresos comerciales de la cónyuge del jefe del ejecutivo local. Los analistas ministeriales verifican los depósitos recibidos por concepto de publicidad digital y representación de marcas comerciales, buscando comprobar si estas transacciones corresponden a servicios reales o si operaron como un esquema de asimilación de recursos de origen desconocido para el financiamiento de actividades político-electorales.
El cuerpo de abogados defensores de los funcionarios de Nuevo León alista la estrategia legal de contención ante la inminente solicitud de audiencia de imputación formal ante los juzgados de control federal. El bloque de la administración regiomontana argumenta que la movilización de las dependencias de justicia federal obedece a una consigna estrictamente política diseñada desde el centro del país para desestabilizar la gestión de Movimiento Ciudadano en el norte, en un esquema de presión institucional que busca restarle competitividad regional a la marca partidista de cara a los próximos periodos democráticos.
Repercusiones en la estabilidad del estado
La filtración del borrador de la denuncia penal ha encendido las alarmas en el Congreso del Estado de Nuevo León, donde las bancadas de los partidos de oposición tradicionales evalúan las implicaciones de un posible juicio de procedencia para retirar la inmunidad procesal al mandatario estatal. Los coordinadores de los grupos parlamentarios del PRI y del PAN indicaron que se mantendrán atentos a la notificación formal de los jueces de control para determinar si existen elementos técnicos suficientes que ameriten la separación provisional del cargo del titular del ejecutivo neoleonés.
Las cúpulas industriales y los organismos empresariales de la zona metropolitana de Monterrey manifestaron su preocupación ante la escalada del conflicto judicial, advirtiendo que la incertidumbre institucional puede frenar las inversiones extranjeras vinculadas al fenómeno del nearshoring en la región. El empresariado local demandó de manera pública que la fiscalía de la república conduzca el desahogo de las pruebas documentales bajo un irrestricto apego al debido proceso, evitando que las disputas partidistas del plano nacional vulneren la estabilidad económica y la certidumbre jurídica del estado de Nuevo León.