El Paso, Texas.- La Administración Federal de Aviación (FAA) provocó una crisis logística y diplomática tras ordenar el cierre total del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, durante la noche del martes. La medida, que inicialmente se proyectó por 10 días, fue revocada apenas ocho horas después por instrucción de la Casa Blanca, dejando tras de sí una estela de contradicciones entre las agencias federales y una fuerte protesta de las autoridades locales.
El operativo comenzó a las 23:30 horas, restringiendo todos los vuelos en un radio de 16 kilómetros alrededor del Aeropuerto Internacional de El Paso, incluyendo la zona de Santa Teresa, Nuevo México. La orden fue tan drástica que advirtió sobre el posible uso de fuerza letal contra cualquier aeronave civil que violara el perímetro, lo que obligó incluso a desviar vuelos de emergencia médica hacia ciudades vecinas como Las Cruces.
Versiones encontradas sobre el origen de la amenaza
El gobierno del presidente Donald Trump, a través del secretario de Transporte, Sean Duffy, justificó la acción alegando una incursión masiva de drones pertenecientes a cárteles mexicanos que habría requerido una respuesta militar inmediata. No obstante, legisladores y expertos han cuestionado esta versión, señalando que las incursiones de drones en la frontera son recurrentes y nunca habían provocado un cierre de tal magnitud en un aeropuerto regional principal.
Fuentes cercanas a la situación revelaron que el verdadero motivo del cierre podría ser un error de coordinación interna. Según estos reportes, agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) habrían desplegado un potente láser antidrones proporcionado por el Pentágono sin previa notificación a la FAA. La alarma se disparó cuando los agentes utilizaron la tecnología contra un objeto que resultó ser un globo de fiesta, y no una aeronave de los cárteles.
Reacción y falta de comunicación
El alcalde de El Paso, Renard Johnson, calificó la falta de comunicación como inaceptable, subrayando que no se puede paralizar una ciudad de esta importancia sin coordinación con hospitales y dirigencia comunitaria. Por su parte, los senadores Ted Cruz y John Cornyn han solicitado sesiones informativas clasificadas para esclarecer por qué se autorizó el uso de tecnología militar de alta energía en una zona civil antes de completar las evaluaciones de riesgo para la aviación comercial.
Mientras el Pentágono y el Departamento de Seguridad Nacional han guardado hermetismo, se sabe que existía una reunión programada para el 20 de febrero donde la FAA y el ejército discutirían precisamente los riesgos de estos nuevos sistemas láser. La ejecución prematura de estas pruebas habría forzado a la agencia de aviación a cerrar el espacio aéreo como medida de protección ante la incertidumbre tecnológica.