Washington, D.C. — La líder opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Premio Nobel de la Paz 2025 por su lucha pacífica contra el régimen de Nicolás Maduro, ha intensificado su mensaje a inversores estadounidenses, destacando una «oportunidad de 1,7 billones de dólares» en las vastas reservas de petróleo y gas de Venezuela.
En una intervención por videoconferencia el mes pasado en una conferencia empresarial en Miami —a la que asistieron ejecutivos, políticos y el presidente Donald Trump—, Machado prometió abrir completamente el sector petrolero: «upstream, midstream y downstream» a todas las empresas, incluidas las estadounidenses. Su discurso, semanas después de recibir el Nobel, resalta el «infinito potencial» de Venezuela para Washington, un mensaje que repite desde principios de año
Este acercamiento coincide con la escalada de la administración Trump contra Maduro. Públicamente, Washington justifica su campaña —que incluye un masivo despliegue militar en el Caribe y ataques letales a embarcaciones— como una lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, expertos y fuentes internas señalan que el verdadero foco es el control de las reservas petroleras venezolanas, las mayores del mundo con más de 300,000 millones de barriles.
La tensión alcanzó un pico con la incautación del petrolero Skipper en aguas del Caribe, cargado con crudo venezolano destinado a Cuba y China. Trump anunció que EE.UU. se quedaría con el cargamento, una acción calificada por Caracas como «piratería internacional». Fuentes estadounidenses indican que se preparan más confiscaciones, justificadas en sanciones previas por vínculos con redes iraníes.
Trump ha expresado históricamente interés en «tomar el petróleo» como compensación por intervenciones, desde Irak hasta Siria. En negociaciones secretas, sus asesores han explorado acuerdos con Maduro para excluir a China y Rusia, pero las conversaciones se estancaron. Ahora, aliados como Marco Rubio impulsan un cambio hacia un gobierno afín, como el que lideraría Machado, para favorecer empresas estadounidenses y limitar la influencia china, que absorbe el 80% de las exportaciones venezolanas.Maduro, por su parte, resiste con apoyo de Pekín y denuncia un intento de colonización energética.
Analistas advierten que incautaciones masivas podrían agravar la crisis económica venezolana, reduciendo ingresos vitales y acelerando el colapso del régimen, pero también generar caos que disuada inversiones inmediatas. Machado, desde Oslo tras recibir el Nobel, ha respaldado la presión de Trump como «decisiva» para debilitar a Maduro.
El petróleo, clave para la seguridad energética hemisférica de EE.UU., se erige como el eje de esta confrontación, donde narcotráfico y democracia sirven de pretexto a intereses geopolíticos y económicos profundos.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
Relacionado