Ciudad Juárez, Chih.- El millonario proyecto del Parque Urbano Suroriente, anunciado con bombo y platillo por el alcalde Cruz Pérez Cuéllar como una de las obras de rescate comunitario más importantes de su gestión para Ciudad Juárez, ha quedado al descubierto como una simulación gubernamental. Mientras el sector privado colindante opera con infraestructura de primer nivel, el espacio destinado a las familias juarenses se reduce a terracería, abandono y vegetación muerta, evidenciando que la inauguración encabezada por el presidente municipal hace apenas unos días no fue más que un claro montaje político.
Así lo denunció el activista Jesús Saláis a través de un video de once minutos difundido en sus redes sociales, donde evidenció el brutal contraste que divide a un mismo predio en dos realidades opuestas: la eficiencia de la industria maquiladora frente a la desidia y el abandono oficial del Municipio.

Dos realidades divididas por una reja
El terreno original, una extensa reserva municipal ubicada sobre la Avenida Miguel de la Madrid y Ramón Rayón, fue fraccionado bajo la gestión de Pérez Cuéllar con la promesa de traer desarrollo económico y bienestar social a las colonias del suroriente. Sin embargo, el registro visual presentado por Saláis expone visualmente el fracaso de esa promesa y el montaje de la reciente apertura oficial:
- El oasis privado de Pegatrón: En la fracción del predio vendida a la corporación taiwanesa, se observa un complejo industrial completamente equipado, bardeado y funcional. Las áreas verdes internas destinadas a la empresa lucen impecables, con pasto y palmeras perfectamente cuidadas en medio de la zona industrial.
- La farsa municipal: Justo al lado, en los 75,000 metros cuadrados asignados al parque público que supuestamente requirió una inversión superior a los 200 millones de pesos del erario, la realidad son banquetas de concreto, terracería expuesta y una alarmante cantidad de palmeras secas que fueron sembradas a las carreras para simular vida verde durante el evento de corte de listón del alcalde, pero que terminaron muriendo de inmediato por la falta de un sistema de riego real y mantenimiento.

La inauguración encabezada por Cruz Pérez Cuéllar, se realizó en el parque privado de la empresa maquiladora.
Un reclamo que expone el discurso oficial
La denuncia ciudadana de once minutos pone el dedo en la llaga sobre la narrativa de transformación que promueve Cruz Pérez Cuéllar y expone cómo se simulan las entregas de obra pública en la ciudad. El contraste es tajante: la mitad del terreno que generó ingresos privados avanzó a marchas forzadas, mientras que la mitad comunitaria —el entorno que debería servir como pulmón y recreación para los habitantes de colonias como Horizontes del Sur o Jardines del Aeropuerto— quedó reducida a una obra gris inhabitable y abandonada a los pocos días de su estreno.
El testimonio de Jesús Saláis se suma a las constantes quejas de los vecinos del sector suroriente, quienes acusan que las inauguraciones del alcalde son puestas en escena de corto plazo, dejando infraestructura deficiente, árboles secos y banquetas vacías una vez que las cámaras oficiales y la comitiva municipal se retiran del lugar.



