El escándalo del Crematorio Plenitud
El caso del Crematorio Plenitud en Ciudad Juárez representa uno de los escándalos más graves de negligencia y posible encubrimiento institucional en los últimos años en Chihuahua. En junio de 2025, tras denuncias por olores fétidos, se descubrieron 386 cuerpos acumulados en condiciones insalubres, muchos embalsamados desde años atrás, mientras familias recibían urnas con cemento, tierra o cenizas de animales en lugar de sus seres queridos. Este hallazgo expuso un fraude masivo en servicios funerarios, pero también una cadena de omisiones que permitió que el negocio operara irregularmente durante lustros.
¿Impunidad disfrazada?
La reciente resolución de un juez federal, que concedió un amparo al propietario José Luis A.C. y lo liberó al considerar los hechos como faltas administrativas y no delitos graves (como los previstos en los artículos 202 y 203 del Código Penal estatal), ha generado indignación entre víctimas y observadores. Aunque la decisión se apegó a una interpretación técnica del debido proceso, ignora el impacto humano y la gravedad ética del engaño sistemático a cientos de familias. La Fiscalía General del Estado (FGE) ya anunció un recurso de revisión —que podría tardar meses— y una queja contra el juzgador, argumentando errores en la valoración de pruebas; sin embargo, el imputado ya abandonó el país rumbo a Estados Unidos, lo que complica cualquier reaprehensión y refuerza la percepción de impunidad selectiva.
Protección a COESPRIS
Un punto crítico radica en la omisión deliberada de la FGE al no turnar el caso al Ministerio Público Federal desde el inicio, pese a que involucraba posibles violaciones a normas sanitarias federales y la Ley General de Salud. Esta decisión parece haber protegido a funcionarios de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COESPRIS), responsables de supervisar estos giros. La última inspección relevante data de 2022, cuando se detectaron irregularidades menores y se impuso una sanción temporal, pero no hubo seguimiento efectivo. La titular de COESPRIS en el periodo clave fue María Eugenia Galván Antillón —madre de la actual gobernadora y presidenta del DIF estatal—, lo que ha avivado señalamientos de conflicto de intereses y protección política desde las esferas más altas del gobierno chihuahuense. Este entramado sugiere que la tragedia no solo fue un fracaso operativo, sino un reflejo de cómo redes de poder locales priorizan la impunidad sobre la justicia para las víctimas.
La renuncia negociada: un pacto de supervivencia en el corazón del poder
Adán Augusto López Hernández no se fue del Senado por un impulso de humildad transformadora, sino tras una negociación de alto calibre con Andrés Manuel López Obrador en Palenque. Según la columna de Claudio Ochoa en El Universal, el tabasqueño puso tres condiciones explícitas para aceptar su salida: mantener el fuero constitucional, pactar la salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía y asegurar que Ernestina Godoy ocupara el cargo con el visto bueno del “consenso Palenque-Palacio”. Todo concedido. Esta operación revela, una vez más, que en Morena las decisiones estratégicas siguen pasando por acuerdos en la sombra entre el viejo líder y sus operadores más cercanos, en lugar de responder a la voluntad de la militancia o a la nueva presidenta. El “soldado de la 4T” se retira del frente legislativo, pero blindado y con el control de la bancada a través de su delfín Ignacio Mier. Política pura, de la que tanto criticaban cuando la practicaban otros.
El fuero como moneda de cambio: la contradicción hecha estrategia
Lo más revelador —y lo más preocupante— es que una de las exigencias centrales fue garantizar la impunidad personal. Adán Augusto temía los expedientes que Gertz Manero pudiera tener en su contra, especialmente tras los escándalos de seguridad que lo salpicaron por su relación con Hernán Bermúdez Requena, el exsecretario de Seguridad de Tabasco vinculado a “La Barredora”. En lugar de someterse al escrutinio que la 4T promete para todos, el exgobernador usó su peso político para negociar protección. Que el mismo movimiento que llegó prometiendo acabar con los fueros y la corrupción de élite termine otorgándolos como parte de un trueque interno dice mucho de cuánto ha cambiado —o cuánto ha permanecido igual— la lógica del poder en México. Es el pragmatismo descarnado: primero me protejo yo, después la transformación.
La presidencia paralela: el germen de la guerra interna de 2027
Pero Adán Augusto no se va a casa. Su plan, según las mismas fuentes, es encabezar una “presidencia de facto” paralela a la de Luisa María Alcalde, alineada con Claudia Sheinbaum en la superficie pero operativa para disputar candidaturas y posiciones territoriales rumbo a 2027 y, sobre todo, 2030. Ya tiene alianzas con Andy López Beltrán, con la senadora Andrea Chávez en Chihuahua y hasta con Javier Corral. El mensaje es claro: “Si no me dan lo que quiero, juego en contra”. Esta estructura paralela no es un acto de lealtad a la Cuarta Transformación; es la confesión de que Morena ya es un partido fracturado, donde las corrientes, los egos y los intereses regionales están por encima de cualquier proyecto colectivo. Sheinbaum apenas comienza su sexenio y ya tiene que lidiar con un operador poderoso que se declara leal pero se arma para la rebelión. El futuro del movimiento más grande de la izquierda mexicana se decide, una vez más, en los pasillos y no en las urnas.
Rubio redefine la alianza
En su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Marco Rubio ha puesto sobre la mesa una ecuación incómoda para Europa: Washington ya no quiere “vasallos”, sino “aliados fuertes”. La frase no es retórica de campaña; es una declaración de intenciones estratégica. Tras años de subsidiar la seguridad europea con el 70 % del gasto OTAN, Estados Unidos exige reciprocidad real. El “existimos juntos” de Rubio suena a amistad, pero en realidad es un ultimátum disfrazado: o Europa se arma, controla sus fronteras y deja de externalizar su defensa, o la relación se enfriará. El tono es nuevo, pero el fondo es viejo: América no está dispuesta a seguir pagando la fiesta de la posmodernidad europea.
La migración como línea roja
Cuando Rubio critica abiertamente las políticas migratorias europeas, no está haciendo diplomacia de salón: está señalando el elefante en la habitación que los líderes del Viejo Continente se niegan a mirar. La combinación de fronteras porosas, multiculturalismo dogmático y un sistema de asilo convertido en pasarela ha generado guetos paralelos, tensiones sociales y un auge de la extrema derecha que ya no se puede ocultar bajo la alfombra de “diversidad”. Washington, que vive su propia crisis fronteriza, reconoce el patrón: cuando un continente pierde el control de quién entra, pierde también el control de su futuro. Europa lleva una década fingiendo que esto es “progreso”. Rubio acaba de decir en voz alta lo que muchos europeos piensan en voz baja.
La ONU, el elefante muerto en la sala
El desdén de Rubio hacia la ONU no es improvisado; es diagnóstico. En un mundo donde China y Rusia usan el Consejo de Seguridad como escudo y el resto de la Asamblea General como tribuna antioccidental, la organización se ha convertido en un teatro caro e irrelevante. Mientras Europa sigue invocando el “multilateralismo” como mantra, Estados Unidos —y cada vez más voces en el continente— entienden que la verdadera seguridad se construye en alianzas de voluntad real, no en resoluciones que nadie cumple. La Conferencia de Múnich de 2026 ha dejado claro que el orden liberal internacional que Europa tanto añora ya no existe. Lo que viene es un sistema de esferas de influencia y poder duro. Y Europa, sin capacidad militar ni voluntad política, llega tarde a la partida.

