Chihuahua, Chih.- El diputado local Francisco Sánchez Villegas, coordinador de la Bancada Naranja de Movimiento Ciudadano, denunció este jueves que el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para 2026, aprobado apenas ayer en la Cámara de Diputados, representa el recorte más severo jamás sufrido por el estado norteño, dejando al descubierto las grietas de un centralismo que ignora las necesidades urgentes de sus contribuyentes. Con una reducción de al menos 500 millones de pesos en las participaciones federales, el paquete presupuestal no solo frena el desarrollo, sino que agrava la crisis en infraestructura, salud y educación, en un momento en que Chihuahua sigue siendo uno de los principales motores económicos del país.
Sánchez Villegas no escatimó en palabras durante su intervención en el Congreso de Chihuahua, donde pintó un panorama desolador: carreteras destrozadas que se convierten en trampas mortales, hospitales desabastecidos que fallan a los pacientes y escuelas en ruinas que hipotecan el futuro de generaciones enteras. «El régimen centralista ha consumado el peor presupuesto histórico para nuestro estado. Migajas. Nos regresan migajas, nos las avientan al piso y todavía quieren que les aplaudamos», soltó el legislador, con la voz cargada de indignación que resuena en los pasillos del poder local.
Un desequilibrio fiscal que roba al norte
El reclamo de Sánchez no es aislado, sino el eco de una desigualdad estructural que ha marcado la relación entre Chihuahua y la Federación durante años. Por cada peso que el estado aporta en impuestos —gracias al sudor de mineros, agricultores y obreros que sostienen industrias clave como la automotriz y la manufacturera—, regresa apenas unos centavos, apenas el 10% según estimaciones recurrentes de analistas locales. Este 2026, el tijeretazo se materializa en cifras concretas: los 500 millones de pesos menos en participaciones directas golpean de lleno los fondos operativos del estado, limitando la capacidad para invertir en proyectos prioritarios.
El secretario de Hacienda estatal, José de Jesús Granillo Vázquez, había advertido semanas atrás sobre estos indicios de recorte, enfocados en rubros críticos como salud y seguridad, donde los recursos «vienen cortos» en comparación con el ejercicio fiscal de 2025. Ahora, con el PEF ya aprobado en lo general —un paquete global de 10 billones 193 mil millones de pesos que prioriza deuda y programas sociales centrales—, el gobernador Maru Campos ha elevado la voz para exigir mayor equidad. «Este recorte afectará servicios esenciales y demandamos transparencia en la distribución», declaró la mandataria, alineándose con la ofensiva opositora que ve en el presupuesto un «robo» disfrazado de austeridad.
Centralismo vs. federalismo: la batalla por las migajas
La crítica de Sánchez Villegas trasciende lo numérico y se adentra en el corazón de un debate nacional: el centralismo que concentra recursos en la capital mientras los estados periféricos pagan la cuenta. «El presupuesto federal es un robo a Chihuahua. Mientras nuestros trabajadores sostienen al país con su esfuerzo, el centralismo nos devuelve desprecio», enfatizó el diputado, recordando iniciativas previas de Movimiento Ciudadano, como la propuesta de reforma al Pacto Fiscal presentada en octubre para redistribuir de manera más justa los fondos.
En el Congreso local, la Bancada Naranja ya ha anunciado una consulta pública ampliada para canalizar la inconformidad ciudadana, similar a la impulsada en septiembre contra las «migajas» iniciales del paquete económico. Analistas coinciden en que este desbalance no solo frena el crecimiento —Chihuahua aportó el 4.5% del PIB nacional en 2024, pero recibe menos del 3% en transferencias—, sino que profundiza la brecha regional, dejando al estado vulnerable ante desafíos como la sequía y la inseguridad en sus fronteras.
El PEF 2026, que aún pende de particularidades en el Senado, deja a Chihuahua en una encrucijada: ¿aceptar las migajas o elevar la lucha por un nuevo trato fiscal? Para Sánchez Villegas, la respuesta es clara: «Es hora de que dejemos de aplaudir y empecemos a exigir. Nuestro estado no merece menos que justicia». La pelota, ahora, está en el terreno federal, donde el norte espera no ser, una vez más, el gran olvidado.



