Chihuahua, Chih.- En un esfuerzo por promover la inclusión en las aulas, la Secretaría de Educación y Deporte (SEyD) de Chihuahua capacitó este jueves a más de 200 educadores en estrategias para atender el Trastorno del Espectro Autista (TEA) en estudiantes de nivel básico. La iniciativa, parte del Programa de Fortalecimiento de los Servicios de Educación Especial, busca equipar a docentes y directivos con herramientas prácticas para detectar, intervenir y fomentar el aprendizaje de niños con esta condición, cuya prevalencia en el estado alcanza uno por cada 115 nacimientos, según datos de la Secretaría de Salud federal.
El taller, realizado en el marco de una serie de actividades continuas para sensibilizar al personal educativo, reunió a figuras clave del subsistema estatal y federal. Participaron directivos de la SEyD, supervisoras y supervisores, asesores técnicos pedagógicos, jefas y jefes de departamento, psicólogos y otras autoridades, todos comprometidos con la transformación de entornos escolares más equitativos. Esta capacitación resalta el compromiso del gobierno estatal con la diversidad en el aula, en un contexto donde el 1% de la población mundial padece TEA, lo que subraya la urgencia de adaptaciones educativas que no solo atiendan limitaciones, sino que potencien fortalezas individuales.
Un experto internacional ilumina el camino de la detección temprana
La sesión magistral corrió a cargo de Juan Martos Pérez, reconocido psicólogo español con más de 40 años de experiencia en el campo del autismo. Director del Centro Deletrea en Madrid —un referente en evaluación e intervención para TEA—, Martos Pérez ha dirigido proyectos pioneros, impartido docencia en universidades como la Complutense de Madrid y FLACSO Argentina, y colaborado en investigaciones que han influido en políticas de inclusión globales. Su trayectoria incluye la autoría de numerosos libros y guías sobre trastornos del desarrollo, posicionándolo como una autoridad cuya visión trasciende fronteras.
Durante su exposición, el especialista desglosó los fundamentos de la detección y clasificación del TEA, destacando los diversos perfiles o «prototipos» que se manifiestan en los niños: desde aquellos con desafíos en la comunicación social hasta perfiles con habilidades excepcionales en áreas específicas como la memoria o el razonamiento lógico. «La clave está en reconocer estas variaciones no como déficits uniformes, sino como espectros únicos que demandan respuestas personalizadas», enfatizó Martos Pérez, quien también distribuyó recursos didácticos para el aula, incluyendo guías para intervenciones conductuales y estrategias de enseñanza adaptativa.
Martos Pérez no escatimó en resaltar la relevancia de estos esfuerzos para Chihuahua, un estado donde la inclusión educativa se ha convertido en prioridad ante el aumento de diagnósticos de TEA en los últimos años. «Es fundamental que la estructura educativa local se sume a esta causa; abordar el TEA no es solo una obligación ética, sino una inversión en el futuro de la niñez, fomentando entornos donde cada estudiante pueda florecer», comentó el experto, alineando su mensaje con las directrices nacionales que promueven la educación inclusiva como un derecho humano.
En México, la inclusión de alumnos con TEA representa un desafío y una oportunidad: estudios recientes, como los publicados en la Revista Mexicana de Investigación Educativa, revelan que las prácticas inclusivas no solo mejoran el rendimiento académico de estos niños —exponiéndolos a perspectivas diversas que estimulan su desarrollo cognitivo—, sino que también enriquecen a todo el grupo escolar al cultivar empatía y colaboración. La SEyD, a través de este programa, busca replicar estos beneficios en el nivel básico, donde la detección temprana puede marcar la diferencia entre aislamiento y empoderamiento.
Esta capacitación llega en un momento clave para Chihuahua, donde el 5.6% de la población enfrenta algún síndrome o trastorno que limita la autosuficiencia, según el INEGI. Al cerrar el evento, los participantes expresaron su entusiasmo por implementar las herramientas compartidas, consolidando un paso firme hacia escuelas que no excluyen, sino que integran, transformando la educación en un espacio de verdadera equidad.



