Los Ángeles, California. — Agentes federales detuvieron la noche del jueves al expresentador de CNN Don Lemon en Los Ángeles, casi dos semanas después de que cubriera una protesta en la iglesia Cities Church de St. Paul, Minnesota. El incidente ocurrió el 18 de enero, cuando manifestantes contrarios a las políticas migratorias del gobierno de Trump interrumpieron un servicio religioso. Los activistas señalaron que uno de los pastores trabaja como funcionario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Lemon, ahora periodista independiente, transmitió en directo la manifestación desde el interior del templo. Según el Departamento de Justicia, se le acusa de conspirar para privar a personas de sus derechos civiles —específicamente el libre ejercicio religioso— y de violar la Ley de Libertad de Acceso a las Clínicas y Lugares de Culto (FACE, por sus siglas en inglés), que prohíbe obstruir el acceso a lugares de culto. También enfrenta cargos por obstaculizar la entrada al templo. Un gran jurado en Minnesota lo inculpó junto a otras personas, entre ellas la reportera independiente Georgia Fort.
Tras su detención, Lemon compareció ante un juez federal en Los Ángeles, quien lo liberó sin fianza ni condiciones económicas restrictivas. A la salida del tribunal, el periodista declaró brevemente a los medios: “Llevo 30 años cubriendo noticias. La Primera Enmienda protege mi trabajo y el de muchos otros periodistas. No me dejaré silenciar y espero con impaciencia el juicio”.Su abogado, Abbe Lowell, emitió un comunicado en el que defiende que Lemon actuó como reportero, no como activista. “Su labor en Minneapolis fue idéntica a la de toda su carrera: arrojar luz sobre la verdad y exigir cuentas al poder. Este caso representa un ataque sin precedentes a la libertad de expresión”, afirmó Lowell. El letrado criticó además al gobierno por priorizar el caso mientras —según él— no investiga la muerte de dos manifestantes pacíficos en Minnesota a manos de agentes federales.
La Administración Trump condenó rápidamente la protesta como un ataque coordinado contra cristianos. La fiscal general Pam Bondi confirmó los arrestos en redes sociales y describió la acción en la iglesia como una “agresión coordinada”. Lemon trabajó 17 años en CNN hasta su despido en 2023 por comentarios controvertidos. Desde entonces ejerce como periodista independiente.
El caso reaviva el debate sobre los límites entre cobertura periodística y participación en protestas, en un contexto de crecientes tensiones por las políticas migratorias y las acusaciones de ataques a la prensa durante la segunda presidencia de Trump. Lemon deberá comparecer próximamente en Minnesota para enfrentar los cargos formales.
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