WASHINGTON, D.C. — El Departamento de Justicia adoptó el pelotón de fusilamiento como método de ejecución federal y reautorizó la inyección letal con pentobarbital.
El anuncio, realizado este viernes, forma parte del impulso del gobierno del presidente Donald Trump para intensificar y agilizar las ejecuciones federales tras la moratoria de la administración Biden.
Solo quedan tres reos en el corredor federal de la muerte, luego de que Biden conmutara 37 condenas a cadena perpetua, aunque el actual gobierno ha autorizado solicitar la pena capital contra 44 acusados.
“El gobierno anterior incumplió su deber de proteger al pueblo estadounidense al negarse a solicitar y ejecutar el castigo máximo contra los criminales más peligrosos”, afirmó el secretario de Justicia interino, Todd Blanche.
Bajo Trump, el Departamento de Justicia “vuelve a hacer cumplir la ley y a respaldar a las víctimas”, añadió.
El pelotón de fusilamiento no estaba incluido previamente en los protocolos federales. Cinco estados lo permiten actualmente: Idaho, Mississippi, Oklahoma, Carolina del Sur y Utah.
El protocolo de pentobarbital, usado en 13 ejecuciones durante el primer mandato de Trump, fue retirado por Biden por dudas sobre posibles dolor y sufrimiento. El nuevo informe del Departamento de Justicia sostiene que existe “evidencia abrumadora” de que la droga provoca una pérdida rápida de conciencia, sin dolor.
Entre los tres condenados restantes figuran Dylann Roof, autor de la matanza racista en la iglesia Mother Emanuel de Charleston (2015); Dzhokhar Tsarnaev, responsable del atentado del Maratón de Boston (2013); y Robert Bowers, quien perpetró el ataque antisemita en la sinagoga Tree of Life de Pittsburgh (2018), el más letal en la historia de Estados Unidos.
La decisión revierte políticas de la era Biden y podría enfrentar desafíos legales.
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